El liftado, denominado chop o corte defensivo en el vocabulario técnico internacional, representa uno de los estilos de juego más antiintuitivos del tenis de mesa: mientras todo el deporte se mueve hacia el ataque, el liftado apuesta por ceder la iniciativa al rival y crear dificultades a través del efecto y la paciencia. Los defensores de liftado son jugadores que han elegido un camino técnico y filosófico diferente al de la mayoría, y que encuentran en la dificultad de atacar el backspin su ventaja principal. En la competición, estos jugadores pueden resultar extremadamente frustrantes para los atacantes que no tienen práctica específica contra el corte.
La ejecución del liftado implica un gesto técnico específico: la pala parte de arriba y se mueve hacia abajo-adelante, rozando la pelota en la parte inferior para imprimir el backspin. Cuanto más rápido es ese movimiento de pala hacia abajo y más perpendicular es el ángulo de contacto, mayor es el efecto generado. Los mejores defensores son capaces de generar un backspin tan intenso que la pelota rebota casi sin avanzar cuando toca la mesa del rival, creando una situación donde el atacante debe hacer un esfuerzo enorme para elevar la pelota lo suficiente como para pasarla por la red sin que salga larga. Esta dificultad técnica es el fundamento de toda la estrategia del liftado.
La historia del tenis de mesa tiene grandes defensores de liftado que han llegado a los más altos niveles de la competición mundial. El surcoreano Joo Saehyuk fue finalista del Campeonato del Mundo en 2003, lo que demuestra que el estilo defensivo de liftado puede llegar a lo más alto con la calidad técnica y la adaptabilidad adecuadas. Sin embargo, la tendencia general del deporte ha ido en contra de este estilo, y los entrenadores actuales rara vez lo enseñan como opción principal. Los pocos jugadores de liftado que quedan en el circuito son venerados por la belleza y la rareza de su juego, que contrasta con la uniformidad ofensiva del tenis de mesa de élite contemporáneo.