La final de Wimbledon 2008: el mejor partido de la historia
El 6 de julio de 2008, Rafael Nadal y Roger Federer protagonizaron en el Centre Court de Wimbledon lo que la mayoría de los expertos considera el mejor partido de tenis de la historia. La final comenzó a las 14:00 horas y terminó a las 21:17, interrumpida dos veces por la lluvia que obligó a cubrir la pista. El marcador final —6-4, 6-4, 6-7, 6-7, 9-7 a favor de Nadal— no capta la dimensión de lo vivido.
Federer, que llegaba a la final con cinco títulos consecutivos en Wimbledon y la aureola del mejor tenista de la historia, ganó el tercer y cuarto sets desde posiciones casi imposibles. Nadal, cinco veces campeón de Roland Garros pero aún sin un Wimbledon en su palmarés, respondió cada vez. El quinto set fue un duelo de nervios que se prolongó hasta la oscuridad casi completa. John McEnroe, presenciando el partido desde la tribuna, declaró: “Es el mejor partido que he visto jamás”. El periodista Martín Amis lo describió en el Sunday Times como “el evento deportivo de su generación”.
Rod Laver y el Grand Slam: la hazaña irrepetida
En 1969, el australiano Rod Laver completó el Grand Slam del año —ganar los cuatro Grand Slams en un mismo año natural— en el circuito profesional, lo que en el tenis se denomina el “Grand Slam de calendario”. Lo había logrado también en 1962, cuando era amateur. Es el único jugador en la historia que ha completado el Grand Slam dos veces, y el único en hacerlo en la era profesional.
El Grand Slam de Laver en 1969 se produjo a los 31 años, en una época en que muchos jugadores consideraban que su carrera estaba en declive. Ganó el Abierto de Australia, Roland Garros, Wimbledon y el US Open sin perder ninguna final, con un juego zurdo de variaciones y golpes cortados que desconcertaba a rivales mucho más jóvenes. Laver es considerado por muchos el mejor tenista de todos los tiempos, aunque su carrera se desarrolló en gran parte antes de la era mediática.
La Batalla de los Sexos: más que un partido
El 20 de septiembre de 1973, en el Houston Astrodome, Billie Jean King y Bobby Riggs protagonizaron el partido más visto de la historia del tenis: la llamada “Batalla de los Sexos”. Riggs, exnúmero uno del mundo retirado con 55 años, había declarado que las mujeres tenistas eran claramente inferiores y que él, pese a su edad, podría derrotar a cualquiera de ellas. Había ya vencido en un partido de exhibición a Margaret Court, la mejor tenista del mundo en ese momento.
King aceptó el reto y lo convirtió en una causa. El partido se jugó ante 30.472 espectadores en el estadio y fue visto por 90 millones de personas en televisión en todo el mundo. King ganó cómodamente por 6-4, 6-3 y 6-3, humillando a Riggs y enviando un mensaje que trascendió el deporte. La victoria de King se asoció al movimiento feminista de los años 70 y tuvo consecuencias reales: pocos meses antes, en 1973, el US Open se había convertido en el primer Grand Slam en ofrecer premios iguales a hombres y mujeres.
Federer, Nadal y Djokovic: la era de los tres grandes
La primera mitad del siglo XXI ha sido testigo de la dominación más extraordinaria de la historia del tenis: tres jugadores —Roger Federer, Rafael Nadal y Novak Djokovic— han acaparado casi todos los títulos de Grand Slam durante más de veinte años. Entre 2003 y 2023, los tres ganaron 65 de los 80 Grand Slams disputados, una concentración sin precedentes en ningún deporte individual de élite.
Federer, con su elegancia suiza y su juego fluido; Nadal, con su determinación y su top spin devastador en tierra batida; Djokovic, con su retorno prodigioso y su regularidad excepcional: los tres aportaron estilos radicalmente distintos y se superaron mutuamente en rivalidades que generaron algunos de los mejores partidos de la historia. El debate sobre quién es el mayor de todos los tiempos —el “GOAT”— ha sido el gran culebrón del deporte durante dos décadas, y probablemente no tendrá una respuesta definitiva.