El jeu de paume: el abuelo del tenis
La historia del tenis es mucho más larga de lo que sugiere Wimbledon. Sus raíces se remontan al siglo XII, cuando los monjes franceses comenzaron a practicar un juego en los claustros de sus monasterios que consistía en golpear una pelota con la palma de la mano contra una pared. Este juego se llamó jeu de paume (juego de palma) y se extendió rápidamente desde los claustros a los palacios y patios de la nobleza francesa.
Con el tiempo, los jugadores comenzaron a protegerse la mano con guantes, luego con paletas de madera y finalmente con raquetas de cuerdas tensadas. La pelota evolucionó desde trapos enrollados hasta bolas de cuero rellenas. El juego se hizo cada vez más sofisticado: se construyeron salas específicas (tripots o salles de jeu de paume) con galerías, techos inclinados y líneas pintadas en el suelo. Esta variante interior se conoció como real tennis o court tennis, y aún se practica hoy como deporte histórico.
El jeu de paume alcanzó tal popularidad en Francia que en el siglo XVI había en París más de doscientas salas de juego. La práctica se extendió a la corte real —varios reyes de Francia fueron jugadores apasionados— y cruzó el Canal de la Mancha para instalarse en la corte inglesa, donde Enrique VIII fue un conocido entusiasta.
Walter Clopton Wingfield y la invención del lawn tennis
El salto del court tennis al tenis sobre hierba moderno se produjo en la Inglaterra victoriana del siglo XIX. En 1858, Harry Gem y Augurio Perera comenzaron a experimentar con un juego de pelota al aire libre en el jardín de la casa de Perera en Birmingham, combinando elementos del jeu de paume con el pelota vasca. En 1872 fundaron el primer club de lawn tennis del mundo en Leamington Spa.
Sin embargo, la codificación oficial del tenis moderno se atribuye a Walter Clopton Wingfield, un oficial del ejército galés que en diciembre de 1873 patentó un juego llamado Sphairistike (del griego, “habilidades en las pelotas”) o Lawn Tennis. Wingfield vendió el juego completo —raquetas, pelotas, red y manual de reglas— en cajas de madera que se convirtieron en el regalo de moda entre la burguesía y la aristocracia victoriana.
El diseño de Wingfield tenía una pista con forma de reloj de arena, más estrecha en el centro que en los fondos, y algunas reglas peculiares. Fue pronto modificada: el All England Croquet Club de Wimbledon adoptó una pista rectangular para su primer torneo en 1877.
El primer torneo de Wimbledon: julio de 1877
El 9 de julio de 1877, el All England Croquet and Lawn Tennis Club celebró en sus pistas de Wimbledon el primer Campeonato de Wimbledon de la historia. Participaron 22 jugadores, todos hombres y todos britanicos, y las entradas se vendieron a un chelín. Spencer Gore, un veterano jugador de real tennis, ganó la final ante William Marshall con un estilo caracterizado por el dominio en la red.
El torneo se celebró en una sola semana, con una pausa para el partido de cricket entre Eton y Harrow, que en aquella época tenía más relevancia social que el tenis. Unas 200 personas presenciaron la final. Nadie podía imaginar que ese torneo en un prado de Londres iba a convertirse en el Grand Slam más antiguo y prestigioso del mundo.
La extensión del tenis y los primeros clubes internacionales
Desde Wimbledon, el tenis se extendió con notable rapidez por el Imperio Británico y el mundo occidental. Los torneos de Estados Unidos comenzaron en Newport, Rhode Island, en 1881, inaugurando lo que sería el US Open. En Francia, el torneo que antecede al Roland Garros actual comenzó en 1891. El Abierto de Australia data de 1905.
La primera edición de la Copa Davis —la competición internacional por equipos— se disputó en 1900 entre Estados Unidos y Gran Bretaña, y es hoy el torneo de tenis de naciones más antiguo del mundo. Para principios del siglo XX, el tenis ya era un deporte reconocible a escala global, aunque su práctica seguía siendo mayoritariamente privativa de las clases medias y altas que podían permitirse las cuotas de los clubes.