El tenis tiene una curva de aprendizaje particular: al principio se cometen errores muy específicos que, si no se corrigen a tiempo, se convierten en hábitos. Conocerlos de antemano te permite evitarlos o al menos identificarlos cuando los cometas. Aquí van los más frecuentes entre los que empiezan.
Intentar ganar potencia antes de controlar
El principiante quiere pegar fuerte desde el primer día. El resultado es una bola que se va fuera, a la red o en una dirección completamente distinta a la deseada. En tenis, la potencia es una consecuencia de una técnica correcta, no un objetivo en sí misma. Antes de golpear fuerte hay que aprender a golpear bien: swing relajado, punto de contacto correcto, acompañamiento del golpe. La potencia llega sola con la práctica.
Grip incorrecto desde el principio
La empuñadura (grip) es la base de todo en tenis. Un grip incorrecto afecta a la dirección del golpe, al riesgo de lesiones en muñeca y codo, y a la capacidad de adaptarse a diferentes tipos de bolas. Hay varios grips válidos —eastern, semi-western, continental— y cada uno tiene sus ventajas. Lo que no se puede hacer es agarrar la raqueta de cualquier manera y esperar golpear bien. Un profesional puede enseñarte el grip adecuado en diez minutos; ahorrará muchos problemas.
No moverse después de golpear
Un error muy visible en principiantes: golpear la bola y quedarse mirando hacia donde fue. En tenis siempre hay que volver a una posición central (el centro de la pista o cerca de la línea de base según el rally) después de cada golpe. Si te quedas estático, el rival tiene toda la pista libre para enviarte la bola a donde no llegas. El movimiento es continuo: golpear, recuperar posición, prepararse para el siguiente.
No hacer el split step
El split step es un pequeño salto que hace el jugador justo cuando el rival va a golpear la bola. Sirve para estar en el aire en el momento del golpe del rival y poder reaccionar en cualquier dirección sin partitura desde parado. Los principiantes suelen estar plantados en el suelo, lo que hace que lleguen tarde a casi todas las bolas. Es un hábito que se trabaja conscientemente: observa el momento en que el rival golpea y salta en ese instante.
Ignorar el juego de pies
El tenis se juega con las piernas tanto como con los brazos. Llegar bien a la bola —a la distancia adecuada, con el cuerpo equilibrado— depende de los pies. Un principiante que no trabaja el desplazamiento llega a las bolas con el cuerpo mal posicionado y golpea con desequilibrio. Practica los desplazamientos laterales, los pasos de ajuste y el paso cruzado incluso fuera de la pista.
Querer meter el saque desde el primer día
El saque es el golpe más técnico del tenis. Implica lanzamiento de bola, rotación de hombro, pronación de muñeca y coordinación de todo el cuerpo. Intentar sacarlo a velocidad máxima antes de tener la mecánica aprendida genera errores en cadena que luego son muy difíciles de desaprender. Empieza con un saque simplificado —menos toss, menos rotación— y ve añadiendo elementos a medida que el movimiento se automatiza.
No usar la raqueta completa (solo el centro)
Muchos principiantes golpean siempre en el centro de la raqueta por seguridad, pero no trabajan el sweetspot óptimo. Paradójicamente, golpear un poco fuera del centro perfecto aporta más spin y control cuando se sabe cómo. Aprende a escuchar el sonido del golpe: un sonido limpio y sólido indica buena conexión. Golpear en el marco o en los bordes produce un ruido apagado inconfundible.
El consejo final: busca un profesor para las primeras sesiones aunque solo sean dos o tres. El tenis es uno de los deportes donde los vicios técnicos iniciales más tiempo cuestan de corregir. Una inversión pequeña en clases al principio te ahorra meses de frustración más adelante.