El tenis es un deporte que exige mucho al cuerpo: cambios de dirección explosivos, golpeos repetidos con alta velocidad, sprints cortos y frenadas bruscas sobre superficies que pueden ser exigentes para las articulaciones. Esta combinación de demandas físicas hace que las lesiones sean relativamente frecuentes, especialmente en jugadores amateurs que no disponen de la preparación física ni del asesoramiento médico de los tenistas profesionales. Conocer las lesiones más comunes, sus síntomas y las medidas de prevención es fundamental para disfrutar del tenis con salud.
Lesiones en el codo: la epicondilitis
La epicondilitis lateral —popularmente conocida como codo de tenista— es la lesión más emblemática del deporte. Afecta a los tendones de los músculos extensores del antebrazo en su inserción en el epicóndilo lateral del húmero. El dolor se localiza en la parte externa del codo y puede irradiarse hacia el antebrazo. Se origina por movimientos repetitivos de extensión de muñeca, frecuentes en el revés, y se agrava con una técnica deficiente o un equipamiento inadecuado.
El tratamiento incluye reposo, fisioterapia, ejercicios excéntricos y, en casos resistentes, infiltraciones o terapia con ondas de choque. La prevención pasa por revisar la técnica del revés y elegir correctamente el equipamiento.
Lesiones en el hombro: el manguito rotador
El hombro es la articulación que más trabajo realiza en el saque y en los golpes de volea y derecha. Las lesiones del manguito rotador —conjunto de cuatro músculos que estabilizan la cabeza del húmero en la glenoide— son frecuentes en tenistas que practican intensamente o que tienen deficiencias técnicas en el saque.
Los síntomas incluyen dolor en la cara anterior o superior del hombro, especialmente al elevar el brazo por encima de la cabeza o al realizar el gesto del saque. En casos avanzados puede haber debilidad muscular significativa. El tratamiento comienza siempre con fisioterapia y ejercicios de fortalecimiento excéntrico. La cirugía se reserva para las roturas completas o para los casos que no responden al tratamiento conservador tras varios meses.
La prevención incluye el fortalecimiento de la musculatura del manguito con ejercicios específicos, la corrección técnica del saque y la progresión gradual en el volumen de práctica.
Lesiones en la rodilla: la rodilla del saltador
La tendinopatía rotuliana o rodilla del saltador es la lesión de rodilla más frecuente en tenistas. Afecta al tendón que une la rótula con la tibia y genera dolor en la parte anterior de la rodilla, especialmente al bajar escaleras, al hacer sentadillas o al realizar los gestos de flexión-extensión repetidos durante el juego.
Otra lesión de rodilla común en el tenis es el síndrome de la banda iliotibial, que provoca dolor en la cara externa de la rodilla y es más frecuente en jugadores que entrenan en superficies duras. El menisco puede verse afectado por los giros bruscos sobre el pie plantado, especialmente en tierra batida.
El tratamiento de las lesiones de rodilla en el tenis combina el reposo relativo —disminuir la carga sin eliminarla completamente en muchos casos—, la fisioterapia con ejercicios excéntricos del cuádriceps y el trabajo de control neuromuscular.
Lesiones en el tobillo: el esguince
El esguince de tobillo es una de las lesiones agudas más frecuentes en el tenis, especialmente en tierra batida, donde el pie puede hundirse en la superficie y forzar un giro brusco. El esguince de tobillo afecta generalmente a los ligamentos de la cara externa del tobillo (ligamento peroneoastragalino anterior, ligamento peroneocalcáneo).
Los síntomas son dolor inmediato, inflamación y dificultad para apoyar el pie. El tratamiento inicial sigue el protocolo RICE: Reposo, hielo (del inglés Ice), Compresión y Elevación. La recuperación funcional, que incluye ejercicios de propiocepción y fortalecimiento del tobillo, es fundamental para prevenir las recidivas, que son muy frecuentes si no se hace una rehabilitación completa.
Para prevenir los esguinces se recomienda usar zapatillas específicas de tenis con un buen soporte lateral, realizar ejercicios de propiocepción y fortalecer la musculatura peronea.
Lesiones en la muñeca y la mano
La muñeca está sometida a tensiones importantes en todos los golpes, pero especialmente en el saque y en el topspin. Las lesiones más frecuentes incluyen la tendinitis de los extensores, el síndrome del túnel carpiano y las lesiones del fibrocartílago triangular, una estructura que estabiliza la muñeca cubital.
El dolor en la muñeca debe evaluarse por un especialista para determinar su origen exacto, ya que el tratamiento varía considerablemente según la estructura afectada. La prevención incluye el trabajo de fortalecimiento y estiramiento de la musculatura del antebrazo y el uso de equipamiento adecuado.
Lesiones musculares: desgarros y contracturas
Las lesiones musculares agudas —desgarros y elongaciones— son frecuentes en los músculos que trabajan de manera explosiva: los gemelos, los isquiotibiales, el cuádriceps y los aductores. Aparecen generalmente por una contracción violenta sobre un músculo frío o fatigado, o por una aceleración o frenada brusca.
El tratamiento inicial incluye reposo, hielo y compresión. La fisioterapia posterior busca recuperar la flexibilidad y la fuerza del músculo antes de la vuelta a la pista. La mejor prevención es un calentamiento adecuado, el trabajo de flexibilidad y una periodización del entrenamiento que evite la acumulación de fatiga.
Consejos generales de prevención
Para reducir el riesgo de lesiones en el tenis se recomienda: realizar siempre un calentamiento progresivo de al menos 15 minutos antes de jugar; terminar cada sesión con estiramientos de los principales grupos musculares; usar zapatillas específicas de tenis adaptadas a la superficie; revisar la técnica periódicamente con un entrenador; no incrementar bruscamente el volumen o la intensidad del entrenamiento; y escuchar al cuerpo, prestando atención a las señales de fatiga y dolor antes de que se conviertan en lesiones establecidas.