El tenis femenino español ha dado a lo largo de su historia a algunas de las figuras más importantes del circuito mundial. Desde la irrupción de Arantxa Sánchez Vicario en los años ochenta hasta la hegemonía de Garbiñe Muguruza en la década de 2010, pasando por la victoria histórica de Conchita Martínez en Wimbledon, España ha producido un linaje de campeonas que sitúa al país entre las grandes potencias del tenis femenino.
Arantxa Sánchez Vicario: la pionera y la más grande
Arantxa Sánchez Vicario, nacida en Barcelona en 1971, es la mejor tenista española de la historia y una de las más grandes de todos los tiempos. Hija de una familia de tenistas —su hermano Emilio también fue profesional—, Arantxa debutó en el circuito WTA siendo una adolescente y sorprendió al mundo entero en Roland Garros 1989, cuando con solo 17 años derrotó en la final a Steffi Graf —que llegaba a París con 37 victorias consecutivas— para conquistar su primer Grand Slam.
A ese título añadió Roland Garros 1994 y 1998 y el US Open 1994, acumulando cuatro títulos de Grand Slam. Fue número 1 del mundo en 1995 y llegó a la final de Wimbledon en dos ocasiones (1995 y 1996). Conocida por su estilo guerrero y su capacidad de recuperación, Arantxa fue el modelo a seguir para todas las tenistas españolas posteriores. Su apodo, «la Barcenoneta», refleja el afecto que generó en toda España.
Conchita Martínez: Wimbledon sobre hierba
Conchita Martínez, nacida en Monzón (Huesca) en 1972, logró en Wimbledon 1994 uno de los resultados más improbables de la historia del tenis femenino. Especialista reconocida en tierra batida, ganó el torneo sobre hierba más prestigioso del mundo derrotando en la final a Martina Navratilova, que buscaba su décimo título en el All England Club. Fue el único Grand Slam de Conchita, pero de un valor histórico incalculable.
Más allá del título de Wimbledon, Conchita fue una de las jugadoras más constantes del circuito durante casi dos décadas, con decenas de títulos WTA y una presencia habitual en las últimas rondas de los Grand Slams. Tras su retirada, se convirtió en capitana del equipo español de la Copa Billie Jean King (antes Copa Federación), liderando al equipo con la misma disciplina y rigor que aplicó en su carrera como jugadora.
Virginia Ruano Pascual: la reina del dobles
Virginia Ruano Pascual, nacida en Madrid en 1973, fue durante años una de las mejores doblistas del mundo. Ganó 16 títulos de Grand Slam en dobles femenino, convirtiéndose en una de las jugadoras más laureadas de la historia en esta modalidad. Su palmarés incluye cinco Roland Garros, cuatro Wimbledon, cuatro US Open y tres Abiertos de Australia en dobles. Su asociación con la paraguaya Paola Suárez fue una de las más exitosas de la historia del tenis femenino.
Garbiñe Muguruza: la campeona global
Garbiñe Muguruza, nacida en Caracas (Venezuela) en 1993 de madre española y padre vasco, se formó en España y representa a la selección española. Es la segunda tenista española con más Grand Slams, con dos títulos en torneos mayores de distintas superficies: Roland Garros 2016 (derrotando a Serena Williams en la final) y Wimbledon 2017 (ante Venus Williams).
Muguruza fue número 1 del mundo en 2017 y su juego agresivo, su gran saque y su versatilidad en diferentes superficies la distinguen de la mayoría de tenistas de su generación. También ganó las WTA Finals en 2021, el torneo que reúne a las ocho mejores del año, completando así un palmarés de enorme calidad.
Aitana Bonmatí y la nueva generación
Aunque el nombre Aitana Bonmatí es inseparable del fútbol femenino, en el tenis español la sucesión de grandes figuras continúa. Jugadoras como Sara Sorribes, especialista en tierra batida y referente en el circuito WTA, y jóvenes talentos surgidos de la cantera española mantienen la tradición de competitividad del tenis femenino español en el circuito internacional. La herencia de Arantxa y Conchita sigue siendo el referente para cualquier tenista española que aspire a la élite.