El tenis parece a primera vista un deporte de golpes: el que más fuerte pega o más rápido corre gana. Pero cualquiera que haya visto jugar a Djokovic contra Nadal, o a Federer contra Sampras en hierba, sabe que detrás de cada punto hay un plan, una estrategia y decisiones tácticas que definen el resultado. Esta guía te explica los principales estilos de juego del tenis y las tácticas más usadas por los mejores jugadores del mundo.
Los cuatro grandes estilos de juego
El baselinero: paciencia y poder desde el fondo
El baselinero es el estilo dominante en el tenis moderno. Se basa en mantenerse en la línea de fondo durante los puntos, sin subir a la red salvo en situaciones muy claras, y construir el punto desde atrás con golpes de fondo potentes, bien colocados y con mucho efecto.
El ejemplo más emblemático de este estilo es Rafael Nadal. Su posición habitual en la tierra batida era varios metros por detrás de la línea de fondo, desde donde golpeaba con un topspin brutal que hacía botar la pelota muy alta en el cuerpo del rival. Desde esa distancia exagerada, Nadal conseguía que los golpes del rival llegaran a él con menos velocidad, y usaba eso para golpear con más tiempo y mayor efecto.
El baselinero moderno no es solo un jugador defensivo: puede atacar desde el fondo con mucha eficacia. Carlos Alcaraz representa una evolución del baselinero que combina potencia de golpe con una capacidad física que le permite recuperar bolas que parecen imposibles y convertirlas en ataques.
La principal debilidad del estilo baselinero es que puede ser predecible en condiciones de hierba (donde el bote bajo resta tiempo de preparación) o contra rivales que atacan mucho la red.
El jugador de saque-volea: atacar desde el primer golpe
El saque-volea fue el estilo dominante en las décadas de 1980 y 1990, especialmente en hierba. La táctica es directa: el jugador saca con la máxima potencia y colocación, y antes de que el rival pueda devolver, ya está corriendo hacia la red para rematar con una volea y acabar el punto en dos o tres golpes.
Para que funcione bien, hace falta un servicio muy bueno. Si el saque no es suficientemente potente o colocado, el rival tiene tiempo de hacer un passing shot (un golpe que pasa al lado del jugador que sube a la red) o un lob (un globo por encima de su cabeza).
Stefan Edberg, que ganó seis Grand Slams entre los años 80 y 90, es considerado uno de los mejores exponentes de este estilo. Pete Sampras lo perfeccionó sobre hierba: su servicio era tan dominante que subir a la red tras él era casi un trámite. En la era actual, el saque-volea puro prácticamente ha desaparecido porque los fondistas modernos devuelven mucho mejor, pero jugadores como Roger Federer lo usaban de forma selectiva y táctica, no como estilo de juego permanente.
El jugador completo (all-court): adaptarse a todo
El jugador completo no tiene un estilo fijo. Puede jugar desde el fondo, puede subir a la red, puede servir como arma principal y puede adaptarse al estilo del rival y a la superficie. Es el estilo más difícil de dominar porque requiere excelencia en todas las facetas del juego.
Roger Federer es el modelo histórico de jugador completo. Podía ganar en tierra batida, en hierba y en pista dura con el mismo juego adaptado a cada superficie. Contra baselineros potentes, jugaba más agresivo e intentaba acortar los puntos. Contra jugadores de saque-volea, usaba su passing shot extraordinario. Contra counterpunchers, variaba el ritmo y usaba el drop shot para sacarles de su zona de confort.
La versatilidad es la mayor ventaja de este estilo: el rival no puede prepararse para un único patrón de juego. La desventaja es que alcanzar ese nivel de excelencia en todas las áreas es extremadamente difícil.
El counterpuncher: esperar el error rival
El counterpuncher no busca atacar directamente. Su estrategia es aguantar el punto el tiempo que sea necesario, devolver todo lo que el rival envía, moverse con una velocidad y resistencia excepcionales, y esperar que el rival cometa un error no forzado o abra un hueco que el counterpuncher pueda aprovechar con un golpe preciso.
Novak Djokovic en sus mejores temporadas (entre 2011 y 2016, cuando era prácticamente imbatible) fue el counterpuncher más completo de la historia. Devolvía con una precisión y consistencia que hacía que los rivales que intentaban atacarle constantemente terminaran cometiendo errores. Pero Djokovic no era solo defensivo: podía castigar duramente cuando el rival le daba la pelota en la zona que le gustaba.
El counterpuncher necesita una condición física superior a la media, porque suele jugar puntos más largos y gastar más energía en cada set. Su debilidad puede ser que ante un rival que acierta mucho y no comete errores, no tiene cómo romper el partido.
Tácticas concretas que cambian los puntos
Atacar el revés del rival
El revés suele ser el golpe más débil en la mayoría de jugadores, especialmente si se golpea a una mano (el revés a una mano tiene menos potencia y es más difícil de ejecutar con bola alta). Una táctica clásica es jugar sistemáticamente al revés del rival para obligarle a defenderse con su golpe menos fiable, y eventualmente provocar un error o una pelota corta que se pueda atacar.
Djokovic lo usó de forma brillante contra Federer durante años: su bola a la zona del revés de Federer, con mucho efecto y bote alto, restaba potencia a uno de los mejores reveses de la historia, convirtiéndolo en un golpe más defensivo.
El golpe al cuerpo
Jugar al cuerpo del rival es una táctica infravalorada pero muy efectiva. Cuando la pelota llega directamente al cuerpo del rival (a la altura de la cadera o el pecho), este no tiene espacio para preparar el golpe correctamente y necesita moverse hacia un lado para crearse distancia. Eso genera incomodidad, errores y pelotas cortas que el atacante puede aprovechar.
El slice para variar el ritmo
El slice es un golpe que se ejecuta con efecto cortado, haciendo que la pelota bote baja y rápida en lugar de alta. Su función táctica es romper el ritmo del punto: si el rival viene de recibir varias pelotas con topspin alto, un slice bien colocado le obliga a bajar el cuerpo y golpear de una forma completamente diferente. El error suele aparecer en la transición.
Federer fue el maestro absoluto del slice de revés: lo usaba para preparar ataques, para cambiar el ritmo y para dejar la pelota muy baja en el campo del rival.
El drop shot: sacar al rival de su zona
El drop shot es uno de los golpes tácticos más espectaculares y arriesgados del tenis. Se ejecuta golpeando suavemente para que la pelota caiga muy cerca de la red en el campo del rival. Si el rival está en el fondo de la pista (como hacen los baselineros), tiene que correr una distancia enorme para llegar a tiempo.
El riesgo es que si no se ejecuta bien (si la pelota sube demasiado), el rival tiene tiempo y puede golpear con facilidad. Alcaraz lo usa con una frecuencia inusual y una ejecución extraordinaria: para él, el drop shot no es solo una jugada de emergencia, sino una herramienta táctica regular con la que rompe el ritmo incluso de los mejores fondistas del mundo.
La volea de aproximación
Subir a la red no tiene que ser solo después del saque. Un jugador puede golpear desde el fondo, ver que la pelota del rival es corta o débil, y aprovechar esa pelota de transición para acercarse a la red y rematar con una volea. La volea de aproximación —el golpe que se hace mientras se sube a la red— es una parte del juego que casi ha desaparecido en el tenis actual, pero que jugadores completos como Federer o Alcaraz siguen usando con eficacia.
La superficie lo cambia todo
Toda táctica hay que entenderla también en función de la superficie en la que se juega:
- Tierra batida: favorece a baselineros y counterpunchers. El bote alto y lento da tiempo a preparar los golpes. Nadal ganó 14 Roland Garros en parte porque la tierra maximizaba sus puntos fuertes.
- Hierba: favorece al saque y al juego rápido. El bote bajo y rápido deja poco tiempo al fondista para preparar el golpe, lo que favorece a jugadores que atacan pronto.
- Pista dura: es la más equilibrada. Ni favorece ni perjudica sistemáticamente a ningún estilo, lo que la convierte en el campo de batalla más honesto entre estilos.
Entender qué estilo tiene cada jugador y en qué superficie están jugando te permite anticipar cómo va a evolucionar el partido antes incluso de que empiece el calentamiento.