El anchor es el conjunto de puntos de contacto entre la mano de tracción, la cuerda y el rostro del arquero en el momento de máxima extensión del draw. No se trata de un único punto sino de un sistema de referencias táctiles que el arquero construye y memoriza para reproducir exactamente la misma posición geométrica en cada disparo. La consistencia del anchor es directamente proporcional a la consistencia de los impactos en la diana.
Existen dos tipos principales de anchor en el arco recurvo: el anchor bajo (under-chin), donde la mano llega debajo del mentón, y el anchor alto (high anchor), donde la mano toca el pómulo. El anchor bajo es el estándar en el tiro con arco olímpico moderno porque permite montar una mira más alta en el arco y ofrece una alineación ojo-mira-flecha más directa y natural. El anchor alto se asocia más al tiro instintivo y a los estilos tradicionales sin mira.
Aprender un anchor sólido y reproducible es uno de los primeros objetivos técnicos del arquero principiante y, paradójicamente, uno de los problemas más frecuentes en arqueros avanzados que buscan mejorar su consistencia. La memoria muscular del anchor se consolida con miles de repeticiones, pero puede degradarse bajo presión competitiva si el arquero no ha automatizado completamente el patrón. Los entrenadores de alto rendimiento monitorizan el anchor mediante análisis de vídeo en cámara lenta, ya que variaciones imperceptibles a simple vista pueden explicar desviaciones de varios centímetros en la diana a 70 metros.