La estandarización internacional y la FITA
El gran problema del tiro con arco competitivo durante el siglo XIX y principios del XX era la falta de normas comunes. Cada país —y a veces cada club— tenía sus propias distancias, sus propios formatos de competición y sus propios tipos de diana. Esta fragmentación hacía imposible la comparación de resultados y la organización de competiciones internacionales significativas.
El primer paso decisivo hacia la unificación fue la fundación de la Fédération Internationale de Tir à l’Arc (FITA) en París el 4 de septiembre de 1931, con siete países fundadores: Francia, Polonia, Suecia, Estados Unidos, Hungría, Italia y Checoslovaquia. La FITA comenzó a trabajar en la estandarización de distancias y formatos, sentando las bases del tiro con arco internacional moderno.
El “Round FITA” —las pruebas estandarizadas a cuatro distancias (90, 70, 50 y 30 metros para hombres; 70, 60, 50 y 30 metros para mujeres), con doce flechas en cada distancia— se convirtió en el formato de referencia para las competiciones internacionales durante décadas. Este sistema permitió por primera vez comparar los resultados de tiradores de diferentes países con una base objetiva común.
La historia olímpica del tiro con arco: de 1900 a 1972
El tiro con arco tiene una historia olímpica curiosa y discontinua. Apareció en los Juegos de París 1900, San Luis 1904, Londres 1908 y Amberes 1920, pero en formatos completamente distintos en cada edición, lo que hace difícil considerar estos resultados como parte de una misma competición. Tras Amberes, el deporte desapareció del programa olímpico durante más de cuatro décadas.
La causa de la exclusión fue precisamente la falta de un organismo internacional que garantizara la uniformidad del deporte. Sin normas comunes aceptadas por todos los países, el COI no podía integrar el tiro con arco en el programa olímpico con garantías de equidad. El trabajo de la FITA durante los años 30, 40 y 50 preparó el terreno para el regreso.
El tiro con arco volvió a los Juegos Olímpicos en Múnich 1972, esta vez de manera permanente y con el formato estandarizado por la FITA. El estadounidense John Williams estableció un nuevo récord mundial en la prueba de clasificación con 2.528 puntos, una puntuación que no sería superada hasta los años 90. Desde 1972, el tiro con arco ha estado presente en todos los Juegos Olímpicos sin excepción.
El arco compuesto: la revolución de las poleas
En 1966, el estadounidense Holless Wilbur Allen patentó un diseño radicalmente nuevo de arco que cambiaría el deporte para siempre: el arco compuesto. En lugar de la vara simple del arco recurvo, el compuesto usa un sistema de poleas excéntricas (cams) en las puntas que provocan un fenómeno peculiar: en la posición de máximo recorrido —justo antes de soltar la flecha— el peso que el arquero debe aguantar se reduce drásticamente, a veces hasta el 60-80% del peso máximo. Esto permite afincar la puntería durante más tiempo y con mayor estabilidad, resultando en una precisión notablemente superior.
El arco compuesto se extendió por el mundo del tiro con arco de caza y de competición en los años 70 y 80. Sin embargo, la FITA —y posteriormente World Archery— decidió mantenerlo fuera del programa olímpico, que sigue reservado exclusivamente al arco recurvo. Esta distinción ha creado dos mundos paralelos dentro del tiro con arco: el olímpico (recurvo) y el de la Archery World Cup y el Campeonato del Mundo de compuesto.
Korea del Sur y la supremacía moderna
A partir de los años 80, Corea del Sur emergió como la superpotencia indiscutible del tiro con arco olímpico, especialmente en categoría femenina. El país ha desarrollado un sistema de selección y entrenamiento de una exigencia extrema, y ha ganado más medallas olímpicas en tiro con arco que ningún otro país del mundo.
La lista de ganadoras coreanas en tiro con arco olímpico es interminable, pero algunos nombres destacan: Kim Soo-nyung, ganadora de cuatro medallas olímpicas entre 1988 y 2000; Park Sung-hyun, primera en alcanzar la puntuación máxima perfecta en una ronda de clasificación olímpica; y las equipos femeninos coreanos que han ganado el oro por equipos en todos los Juegos Olímpicos desde 1988 sin excepción, una racha de once títulos consecutivos que no tiene parangón en ningún otro deporte de equipo.