La distancia a la que se dispara es uno de los parámetros más importantes del tiro con arco. No es la misma en todas las modalidades, y las diferencias entre exterior e interior crean experiencias y desafíos completamente distintos.
La distancia olímpica: 70 metros
La competición olímpica de arco recurvo se disputa a 70 metros. Esta distancia fue adoptada como estándar internacional en 1992 y ha permanecido inalterada desde entonces.
A 70 metros, el vuelo de la flecha dura algo menos de un segundo y la trayectoria describe una parábola visible. El viento, la humedad del ambiente y hasta la temperatura afectan la trayectoria de la flecha, lo que añade una capa de complejidad que los arqueros de élite aprenden a gestionar.
El arco compuesto: 50 metros en exterior
El arco compuesto compite en exterior a 50 metros. Esta distancia más corta puede parecer una ventaja, pero hay que tener en cuenta que los criterios de puntuación son más exigentes en algunas competiciones, y la diana compuesta puede ser más pequeña para compensar la mayor precisión del arco.
El tiro interior: 18 metros
Las competiciones en recintos cubiertos se celebran a 18 metros para ambas modalidades. La diana que se usa en interior tiene un diámetro de solo 40 cm (frente a los 122 cm de la diana exterior a 70 metros).
La ausencia de viento en interior puede parecer que facilita las cosas, pero el tamaño reducido de la diana lo compensa. Muchos arqueros encuentran el tiro interior particularmente exigente en cuanto a concentración.
Otras distancias en el deporte de campo
Fuera del circuito olímpico, existen modalidades de tiro de campo (field archery) y tiro 3D donde las distancias varían y no siempre se conocen de antemano, añadiendo un elemento de estimación de distancia a la habilidad requerida.