Hasta el momento de la soltada, todo el trabajo del arquero ha sido llegar a una posición cargada, estable y apuntada. La soltada es el momento en que esa energía almacenada se libera, y cualquier interferencia muscular en ese instante —aunque sea mínima— modifica la trayectoria de la flecha. La soltada perfecta no es un acto activo: es la ausencia de interferencia.
Soltada limpia: dedos que abren por relajación
La soltada se produce cuando los dedos de la mano de tracción simplemente se relajan. La cuerda, al recuperar su posición natural, empuja los dedos hacia adelante y se escapa. No hay ningún movimiento activo: no se abren los dedos, no se empuja la cuerda, no se tira hacia atrás. La relajación muscular es el “gatillo”. Si intentas abrir los dedos deliberadamente, introducirás una fuerza lateral en el momento crítico.
Sin jalón de la cuerda
El error más común en principiantes es el jalón: usar los dedos para tirar de la cuerda hacia atrás en el último instante antes de soltar. Se siente como “ayudar” al arco, pero en realidad aplica una fuerza rearward que desvía la flecha. Para corregirlo, practica la soltada en seco (sin flecha) frente a un espejo: la mano de tracción debe retroceder suavemente sin que los dedos se cierren ni jalonen.
Seguimiento natural del brazo de tracción hacia atrás
Tras la soltada, el brazo de tracción se mueve hacia atrás de forma natural, como si la mano fuera a tocar el hombro del mismo lado. Este movimiento no es deliberado: es la consecuencia de que la cuerda se haya escapado limpiamente y el brazo ya no tiene la fuerza de la cuerda que lo mantenía en tensión. Si el codo cae hacia adelante o la mano va hacia un lado, la soltada ha tenido alguna interferencia.
Mantener la posición hasta el impacto
El “seguimiento” (follow-through) es el tiempo entre que la flecha abandona la cuerda y llega al blanco. Durante ese tiempo —menos de medio segundo a 30 metros— el arquero debe mantener la posición del arco, el brazo de arco extendido y la vista en la diana. Bajar el arco antes de que la flecha haya llegado es señal de anticipación: el cuerpo “sabe” que va a bajar y empieza el movimiento antes de soltar, lo que altera la soltada. Mantener la posición hasta oír el impacto soluciona este problema.