Los orígenes del tiro olímpico en España
El tiro deportivo en España tiene raíces profundas. Ya en el siglo XIX existían sociedades de tiro al blanco en las principales ciudades, vinculadas en gran medida a la tradición militar y a la nobleza. Con la llegada de los Juegos Olímpicos modernos, España comenzó a participar en las pruebas de tiro desde muy temprano: en los JJ.OO. de París 1900 ya hubo tiradores españoles en competición, una circunstancia que situó al país entre las naciones pioneras en el tiro olímpico.
Durante las primeras décadas del siglo XX, el tiro olímpico español se organizó en torno a clubes y círculos militares. La práctica del tiro al plato —especialmente el foso olímpico y el skeet— fue ganando adeptos entre cazadores y aficionados a las armas de caza, lo que proporcionó una base popular de practicantes que no tenía equivalente en otras modalidades de tiro más técnicas.
La federación y la profesionalización
La Real Federación Española de Tiro Olímpico (RFETO) fue estructurándose a lo largo del siglo XX como el organismo central del tiro olímpico en España. Su papel fue fundamental para unificar las distintas modalidades —carabina, pistola, foso olímpico, skeet, rifle de 10 metros, entre otras— bajo un mismo paraguas institucional y garantizar la representación española en los campeonatos internacionales convocados por la ISSF (International Shooting Sport Federation).
Durante los años 80 y 90, el tiro olímpico español vivió un proceso de profesionalización impulsado por el Plan ADO, que canalizó patrocinio privado hacia los deportes olímpicos tras la exitosa experiencia de los Juegos de Barcelona 1992. Varios tiradores comenzaron a entrenar con dedicación plena, lo que elevó el nivel competitivo y permitió a España aparecer en posiciones de cabeza en campeonatos de Europa y del mundo.
Barcelona 1992 y el impulso olímpico
Los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992 supusieron un punto de inflexión para el deporte español en su conjunto. Aunque el tiro no fue una de las disciplinas estrella de aquella edición para España, el ambiente de euforia olímpica y los recursos invertidos en el deporte de alto rendimiento beneficiaron también a la RFETO. Se modernizaron instalaciones, se contrataron entrenadores extranjeros con experiencia internacional y se amplió el sistema de detección de talentos.
En las siguientes décadas, España fue consolidando su presencia en los podios mundiales del tiro al plato. Figuras como Juan Antonio Martínez y Alberto Fernández comenzaron a acumular resultados en campeonatos internacionales, apuntalando la imagen de España como potencia seria en el tiro olímpico, especialmente en las modalidades de foso y skeet.
El oro histórico de Fátima Gálvez en Tokio 2020
El 29 de julio de 2021, en los Juegos Olímpicos de Tokio, Fátima Gálvez protagonizó el momento más brillante del tiro olímpico español. La tiradora andaluza, especialista en foso olímpico femenino, se impuso con una actuación magistral para colgarse la medalla de oro, convirtiéndose en la primera campeona olímpica española en esta disciplina.
El logro de Gálvez no fue una sorpresa para quienes seguían su carrera: había acumulado medallas en campeonatos de Europa y del mundo, y llegó a Tokio con el bagaje de una de las mejores tiradoras del mundo. Su victoria puso al tiro olímpico español en el mapa mediático, generó un notable interés por la disciplina en todo el país y abrió el debate sobre la inversión necesaria para sostener y ampliar este nivel de excelencia.
El tiro olímpico español en la actualidad
Tras el hito de Tokio, el tiro olímpico español afronta el reto de mantener la excelencia y proyectar nuevas generaciones al nivel de élite mundial. La RFETO trabaja con programas de tecnificación juvenil y apoya a los tiradores de alto rendimiento con recursos del Consejo Superior de Deportes y el patrocinio del Plan ADOP.
España cuenta con instalaciones de tiro homologadas por la ISSF distribuidas por varias comunidades autónomas, y el tiro al plato sigue siendo la modalidad con mayor arraigo popular y mejores resultados internacionales. El legado de Fátima Gálvez, junto a la trayectoria de deportistas como Alberto Fernández o Juan Antonio Martínez, es el mejor estímulo para una nueva generación que ya empieza a competir en los circuitos mundiales júnior y sénior.