Aunque el touch rugby se basa en gran medida en la honestidad de los jugadores, existen reglas claras que regulan las acciones prohibidas y sus consecuencias. Conocer las infracciones más comunes es esencial para jugar y disfrutar del deporte correctamente.
No reconocer el toque
La infracción más grave y más contraria al espíritu del touch rugby es no reconocer un toque válido. Si el portador continúa jugando tras haber sido tocado sin admitirlo, el árbitro puede conceder un tap penalty al equipo defensor. Esta falta atenta directamente contra el código de honestidad que sustenta el deporte.
Avanzar durante el rollball
Después de ser tocado, el portador debe realizar el rollball en el lugar exacto donde se produjo el toque. Si intenta avanzar algunos metros antes de ejecutarlo, el árbitro sancionará al equipo atacante con un tap penalty para el rival. Esta infracción es especialmente común cerca de la zona de marca, donde los atacantes intentan ganar centímetros extra.
No respetar el retroceso de 5 metros
Después de cada toque, los defensores deben retroceder al menos 5 metros en dirección a su propia zona de marca antes de poder intentar el siguiente toque. Si un defensor no respeta esta distancia y está implicado en la siguiente jugada, puede sancionarse con un tap penalty al equipo atacante. La distancia de retroceso es responsabilidad de cada jugador defensor.
Pasar el balón hacia adelante
En el touch rugby, los pases únicamente pueden realizarse de forma lateral o hacia atrás, al igual que en el rugby convencional. Un pase hacia adelante (forward pass) supone la pérdida de posesión: el árbitro para el juego y concede el balón al equipo contrario.
Contacto físico
Aunque el touch rugby es un deporte sin contacto, en el calor del juego pueden producirse empujones, agarrones o bloqueos físicos. Cualquier contacto deliberado más allá del toque reglamentario se sanciona con un tap penalty y, dependiendo de la gravedad, con una tarjeta amarilla o roja.
El forward pass
El balón sólo puede ser pasado de forma lateral o hacia atrás. Si el árbitro detecta un pase hacia adelante, detiene el juego inmediatamente y concede la posesión al equipo contrario con un rollball en el lugar de la infracción.
Tarjetas amarilla y roja
Para conductas particularmente antideportivas o agresivas, el árbitro dispone de tarjetas:
- Tarjeta amarilla (sin binado): el jugador es excluido temporalmente durante un tiempo definido por el reglamento de la competición, generalmente entre 2 y 5 minutos.
- Tarjeta roja: el jugador es expulsado definitivamente del partido y no puede ser reemplazado, dejando a su equipo con un jugador menos.
El espíritu deportivo como norma no escrita
Más allá del reglamento formal, el touch rugby tiene una cultura muy arraigada de deportividad. Los jugadores se esperan mutuamente para reconocer los toques, ayudarse a levantar si caen y respetar las decisiones del árbitro sin protestas. Este espíritu es parte integrante del deporte y se fomenta activamente desde las categorías inferiores.