Los torneos regionales de Sinaloa son el espacio donde el ulama existe como práctica deportiva viva. Sin ellos, el juego sería solo historia y arqueología. Con ellos, es todavía un deporte que genera competencia, orgullo comunitario y la transmisión natural de las habilidades de los jugadores más veteranos a los más jóvenes.
Mocorito: la capital del ulama
Mocorito es el municipio sinaloense más asociado con el ulama. Sus familias han mantenido la tradición del juego de forma más continua que en cualquier otro lugar, y el municipio se ha convertido en la referencia cuando se habla del ulama en el contexto nacional e internacional.
El ayuntamiento de Mocorito ha apoyado activamente los torneos de ulama como parte de la estrategia de preservación del patrimonio cultural local y como elemento de atracción turística. Las canchas de ulama de Mocorito son el escenario habitual de los torneos más importantes y de las demostraciones del juego para visitantes y documentalistas.
La Familia Lizárraga es la más emblemática del ulama de Mocorito, con varias generaciones de jugadores activos que han mantenido vivo el juego a lo largo del siglo XX y lo han transmitido a las generaciones más jóvenes.
Navolato: el otro bastión del ulama
Navolato, situado cerca de la capital sinaloense Culiacán, es el otro gran centro del ulama en Sinaloa. Las comunidades de Navolato tienen una tradición de juego igualmente sólida y han aportado algunos de los jugadores más reconocidos de las últimas décadas.
Los torneos de Navolato tienen a menudo un carácter más informal que los de Mocorito, celebrándose principalmente como parte de las festividades comunitarias locales. La cancha de ulama es en estas ocasiones el centro de atención de la fiesta, con familias enteras reunidas alrededor del campo para ver jugar a sus miembros.
Formato de los torneos
Los torneos regionales de ulama tienen un formato sencillo adaptado al número de equipos participantes. En los torneos más pequeños, con tres o cuatro equipos, se juega un todos contra todos (round robin) con los mejores equipos disputando una final. En torneos más grandes se puede usar un sistema de eliminatoria directa.
Los partidos siguen el formato habitual del ulama comunitario: sets de ocho puntos, al mejor de tres o de cinco sets según la duración deseada para el torneo. El árbitro es generalmente un jugador veterano retirado o uno de los organizadores del evento, con conocimiento reconocido de las reglas.
El ambiente en los torneos
Los torneos de ulama en Sinaloa tienen un ambiente que combina la competición deportiva con la celebración cultural. El juego se acompaña de música, comida tradicional y la participación de toda la comunidad como espectadores. Las familias de los jugadores tienen un papel protagonista, y el conocimiento de los jugadores más veteranos (que con frecuencia actúan como comentaristas informales para el público) es una parte importante del evento.
Esta dimensión comunitaria de los torneos de Sinaloa es lo que distingue al ulama de los deportes modernos organizados: no es solo una competición, es una afirmación de identidad cultural compartida.
Retos organizativos
La organización de torneos regulares enfrenta varios retos. El número reducido de jugadores activos limita el número de equipos que pueden competir. La dispersión geográfica de los jugadores entre distintos municipios dificulta la participación de todos en torneos únicos. Y la falta de financiación estable obliga a los organizadores a depender de patrocinios locales y del apoyo de los ayuntamientos, que varía según los ciclos políticos.
A pesar de estos retos, los torneos de Sinaloa han mantenido una continuidad notable en las últimas décadas, y son el mejor indicador del estado de salud real del ulama como práctica deportiva viva.