El sistema de puntuación del ulama combina dos mecanismos distintos: los puntos por error del rival y los puntos por posición mediante las rayas. Esta combinación crea una dinámica de juego en la que tanto la consistencia técnica como la potencia y la dirección del golpe son igualmente importantes para ganar.
Puntos por error del rival
La forma más básica de puntuar en el ulama es provocar que el equipo contrario cometa un error. Se puntúa cuando:
- La pelota toca el suelo en el campo del equipo contrario sin que ningún jugador rival la haya devuelto.
- La pelota sale fuera de los límites laterales de la cancha después de un golpe del rival.
- Un jugador rival toca la pelota con una parte del cuerpo no permitida (manos, pies, brazos, cabeza).
En todos estos casos, el equipo que no cometió el error suma un tanto.
Puntos por rayas
El sistema de rayas añade una dimensión espacial a la puntuación. Las rayas son líneas transversales marcadas en cada mitad de la cancha. Cuando un golpe lleva la pelota más allá de una raya del campo contrario sin que sea interceptada, el equipo que golpeó puntúa.
El valor de cada raya aumenta con la distancia desde la línea central:
- Rayas intermedias: un punto por raya superada
- Última raya (fondo del campo): puede valer dos o tres puntos según las reglas locales
Un golpe excepcionalmente potente y preciso que lleve la pelota hasta el fondo del campo contrario puede proporcionar varios puntos de una vez, lo que crea momentos de alto drama en los partidos.
Estructura de sets
Los partidos de ulama se organizan en sets. Cada set se juega hasta que un equipo alcanza el número de puntos acordado previamente, que suele ser ocho en el formato comunitario estándar. El jugador o equipo que gana el mayor número de sets gana el partido.
El número de sets a disputar también se acuerda antes del partido. Las partidas habituales son al mejor de tres sets, aunque en torneos o competiciones especiales puede jugarse al mejor de cinco o más.
El marcador: sin reloj
Una característica distintiva del ulama es la ausencia de tiempo de juego fijado. No hay reloj: el partido dura lo que tarda en completarse el número de tantos acordado. Esta característica conecta el ulama con la mayoría de deportes de raqueta y con juegos como el voleibol tradicional, donde el tiempo depende del desarrollo del juego y no de un marcador cronológico.
La consecuencia práctica es que los partidos de ulama pueden ser muy cortos (si un equipo domina claramente al otro) o muy largos (si los equipos están muy igualados y el marcador oscila durante mucho tiempo). Los partidos de alto nivel entre jugadores experimentados pueden durar varias horas.
El árbitro
En las partidas comunitarias, los propios jugadores o los espectadores más veteranos actúan como árbitros, resolviendo las dudas sobre si la pelota tocó el suelo, si el golpe fue con una parte del cuerpo no permitida, o si la pelota salió fuera de los límites. La confianza mutua y el respeto a la palabra del rival son parte fundamental de la cultura del ulama tradicional.
En torneos más formales, se designa un árbitro neutral que observa el partido desde el lateral de la cancha y resuelve las disputas.