El ulama no es un deporte monolítico. A lo largo de sus más de tres milenios de historia, se desarrollaron diferentes variantes con distintas técnicas de golpeo, tamaños de pelota y reglas. Hoy sobreviven tres modalidades, todas ellas en el estado de Sinaloa, México, que representan aspectos diferentes de la tradición del antiguo juego de pelota mesoamericano.
Ulama de cadera: la variante principal
El ulama de cadera es la variante más extendida y la que conserva más activamente la tradición. Es el juego que mayor atención ha recibido de investigadores, documentalistas y organizaciones culturales.
En esta modalidad, la pelota —que puede pesar hasta cuatro kilogramos— se golpea exclusivamente con la cadera y el muslo. Los equipos de dos a cinco jugadores se enfrentan en la cancha larga y estrecha, devolviendo la pelota de lado a lado en una serie de golpes que pueden resultar dolorosos incluso para jugadores experimentados.
La variante de cadera es la que más claramente replica el juego mostrado en los relieves y esculturas de los antiguos campos mesoamericanos, donde los jugadores aparecen representados golpeando la pelota con la cadera mientras llevan equipamiento protector en la zona de impacto.
Ulama de antebrazo: la variante de interior
El ulama de antebrazo utiliza una pelota más ligera y permite golpear con el antebrazo. La técnica es diferente: el jugador extiende el brazo y golpea la pelota con la cara inferior del antebrazo, en un movimiento más parecido al voleo del voleibol que al golpe de cadera.
Esta variante puede practicarse en espacios más reducidos y es algo menos físicamente exigente que el ulama de cadera. La pelota más ligera permite una cadencia de juego más rápida y mayor precisión en los golpes, a costa de una profundidad histórica menor.
El ulama de antebrazo tiene un número más pequeño de practicantes activos y es considerablemente menos conocido fuera de las comunidades donde se practica.
Ulama de palo: la variante con implemento
El ulama de palo introduce una herramienta: los jugadores golpean la pelota con un palo de madera, en lugar de con una parte del cuerpo. Esta variante se practica principalmente por mujeres y niños en algunas comunidades de Sinaloa, aunque también la practican hombres.
El palo permite golpear con más control y menos daño físico, haciendo esta variante más accesible para personas que no han desarrollado el endurecimiento corporal necesario para el ulama de cadera. La pelota utilizada en el ulama de palo es más pequeña y ligera que en las otras variantes.
Algunos investigadores consideran que el ulama de palo puede ser una variante más reciente, desarrollada como adaptación del juego original para hacerlo accesible a jugadores de distintas edades y condiciones físicas.
Conexiones con el tlachtli azteca
Las variantes modernas del ulama son descendientes del tlachtli o ollamaliztli, el juego de pelota practicado por los aztecas con profundo significado ritual. El tlachtli utilizaba canchas con anillos de piedra fijados en los muros laterales —a través de los cuales el equipo que lograba pasar la pelota ganaba automáticamente— y estaba asociado a rituales de fertilidad y sacrificio.
Las variantes modernas han perdido los anillos y el contexto ritual original, pero conservan la mecánica básica del juego: dos equipos, una cancha longitudinal, una pelota de caucho y la prohibición de usar determinadas partes del cuerpo según la variante. Esta continuidad entre el juego antiguo y las formas modernas es lo que convierte al ulama en un fenómeno único en la historia del deporte mundial.