Didac Costa (Barcelona, 1983) es el regatista oceánico español más importante de la historia reciente. En noviembre de 2024, tomó la salida del Vendée Globe en Les Sables-d’Olonne por tercera vez. Y a principios de 2025, cruzó la línea de llegada en el mismo puerto haciendo historia: el primer español en completar la regata más extrema del mundo en solitario, sin escalas y sin asistencia exterior.
Inicios: la formación de un marino oceánico
Costa creció en Barcelona con el Mediterráneo a sus pies. El mar siempre estuvo presente en su vida, pero la vocación por la vela oceánica de alta mar llegó progresivamente, a través de una carrera que siguió los pasos canónicos del offshore moderno.
Sus primeros pasos competitivos fueron en regatas de crucero mediterráneo. La gran evolución llegó cuando decidió entrar en el mundo de la Mini Transat: la regata transatlántica en solitario en barcos de solo 6,5 metros de eslora, considerada el vivero donde se forman los futuros grandes regatistas oceánicos. Costa completó la Mini Transat y adquirió la experiencia de navegar solo en el Atlántico, con las privaciones de sueño, las decisiones tácticas solitarias y los enfrentamientos con el tiempo.
Progresión al circuito IMOCA
Después de la Mini Transat, Costa progresó hacia la clase Class 40 (barcos de 40 pies) y luego hacia los IMOCA 60, los barcos de la élite mundial. Las inversiones necesarias para competir en la clase IMOCA son enormes —un barco puede costar entre 1 y 4 millones de euros según la generación— y Costa tuvo que construir una estructura de patrocinio española, algo mucho más difícil que en Francia donde existe toda una cultura de apoyo empresarial a la vela oceánica.
Fue en este período cuando estableció relaciones con la comunidad velerista de Les Sables-d’Olonne, la ciudad francesa que vive para el Vendée Globe, y donde los equipos internacionales se instalan durante años de preparación.
Primera participación en el Vendée Globe (2016-17)
Costa tomó la salida de su primer Vendée Globe en noviembre de 2016. La regata fue un aprendizaje duro: una avería le obligó a abandonar antes de completar el recorrido. Pero el aprendizaje fue inmenso: los meses en el Atlántico Sur, la gestión de las tormentas, la privación de sueño, los sistemas de foils que fallaban en momentos críticos.
Regresó a España con la determinación de volver a intentarlo mejor equipado.
Segunda participación (2020-21): la maldición continúa
La edición 2020-21 volvió a truncarse para Costa. Nuevamente una avería interrumpió su recorrido antes de la llegada. Era la segunda vez que el mismo sueño se rompía.
La frustración fue palpable, pero también la madurez adquirida: Costa había completado ya miles de millas oceánicas en el Atlántico Sur, conocía el barco y sus límites, y entendía que en este deporte la persistencia es tan importante como el talento.
La edición histórica: Vendée Globe 2024-25
Para la décima edición del Vendée Globe, Costa llegó con la mejor preparación de su carrera. El barco, un IMOCA 60 con foils, había sido sometido a una actualización técnica significativa. El equipo técnico en tierra era más experimentado. Y él mismo había acumulado una experiencia oceánica que pocos regatistas fuera del circuito francés pueden igualar.
La salida fue el 10 de noviembre de 2024. Durante más de setenta días, Costa navegó solo por el Atlántico, bordeó el cabo de Buena Esperanza, cruzó el Índico Sur, pasó el cabo Leeuwin, afrontó el Pacífico Sur con sus sistemas de baja presión y llegó al cabo de Hornos en pleno invierno austral. Volvió por el Atlántico y cruzó la línea de llegada en Les Sables-d’Olonne ante la multitud que llenaba el muelle.
Era el primer español en la historia en completar el Vendée Globe en solitario y sin escalas.
La recepción fue emotiva. El alcalde de Les Sables-d’Olonne recibió a Costa como a un marino más de la tradición oceánica francesa. Los medios españoles cubrieron el evento, aunque con menos entusiasmo que el que habría merecido si Francia fuera España.
El legado de Didac Costa
Costa no ganó el Vendée Globe 2024-25. Los barcos de cabeza, pilotados por los mejores regatistas franceses con los barcos más avanzados del mundo, terminaron semanas antes que él. Pero en la historia de la vela oceánica española, el nombre de Didac Costa está escrito para siempre: el primero en completar la vuelta al mundo en solitario para España.
Su logro abre el camino a una nueva generación de regatistas españoles que ven el Vendée Globe no como una fantasía inalcanzable sino como un objetivo real para el que hay un precedente español. Y eso, en la historia de cualquier deporte, lo cambia todo.