En la novela de Jules Verne, Phileas Fogg apostó que podía dar la vuelta al mundo en 80 días usando los medios de transporte disponibles en 1872 —ferrocarriles, barcos de vapor, elefantes— y casi lo consiguió. Hoy, el récord de circunnavegación en barco de vela está en menos de 41 días. La ficción victoriana se quedó corta.
El récord de Joyon en números
El 16 de diciembre de 2016, el trimarán IDEC Sport zarpó de Brest (Francia) con Francis Joyon al timón y una tripulación de seis personas más. El barco es un gigante de fibra de carbono de 31 metros de eslora —más largo que un autobús doble— diseñado específicamente para la velocidad oceánica.
Cuarenta días después, el 26 de enero de 2017, el IDEC Sport cruzó la línea de llegada frente a Brest con 40 días, 23 horas, 30 minutos y 30 segundos de navegación. El récord anterior, de Loïck Peyron con el trimarán Banque Populaire V (45 días, 13 horas, 42 minutos y 53 segundos, establecido en 2012), cayó por más de cuatro días.
Las cifras en perspectiva:
- 45.000 kilómetros recorridos
- Media de 34,8 nudos (64,5 km/h) durante más de 40 días
- Más de 800 millas náuticas (1.480 km) navegadas cada día de media
- Tres grandes cabos doblados: Buena Esperanza, Leeuwin, Hornos
El equipo: la máquina humana detrás del récord
Francis Joyon, al timón. Con él, seis navegantes de primer nivel: Clément Surtel, Gwénolé Gahinet, Bernard Stamm, Alex Pella, Sébastien Audigane y Boris Herrmann. Cada uno con un perfil de habilidades complementario: meteorólogos, mecánicos navales, especialistas en maniobras de multihull.
El sistema de guardias permitía que siempre hubiera al menos dos personas activas en cubierta. Los turnos de descanso eran de dos a cuatro horas, mucho menos de lo que cualquier médico del sueño recomendaría, pero suficiente para mantener la capacidad de decisión en un nivel aceptable. En los tramos más duros de los mares australes, el descanso se reducía aún más: hay momentos en los mares del sur en que no se puede soltar el timón.
La ruta y las decisiones meteorológicas
El éxito del récord del Jules Verne no depende solo de la velocidad del barco: depende de elegir el momento de salida adecuado. Joyon y su equipo esperaron varias semanas en Brest a que el meteorólogo (el “routeur”) dijera que las condiciones eran favorables en los cuatro grandes sistemas de viento que gobiernan la ruta:
- Los alisios del Atlántico Norte (viento persistente de nordeste para bajar hacia Ecuador)
- La zona de calmas del Ecuador (hay que cruzarla lo más rápido posible)
- Los alisios del Atlántico Sur y los “cuarenta rugientes” de los mares australes
- El viento del Atlántico Norte en el regreso (normalmente depresiones que empujan hacia el norte)
Cuando la ventana se abrió en diciembre de 2016, salieron en pocas horas. Después, el barco navega la ruta que el routeur recomienda basándose en los modelos meteorológicos actualizados varias veces al día.
¿Cuándo caerá el récord?
El récord de Joyon lleva ya más de siete años en pie. En el mundo de los récords oceánicos, eso es mucho tiempo. Varios equipos han anunciado intentos que luego no se materializaron, ya sea por falta de financiación, por malas condiciones meteorológicas en el momento de intento, o por averías en la preparación.
Los barcos actuales (los trimaranes Ultimes, de 32 metros) son potencialmente más rápidos que el IDEC Sport, pero no mucho. Para batir el récord de Joyon se necesita una combinación de barco rápido, tripulación excelente y, sobre todo, la ventana meteorológica perfecta en el momento adecuado. Esos tres factores son difíciles de reunir al mismo tiempo. El récord espera.