El sprint en París 2024: la era post-Bolt toma forma
Los Juegos Olímpicos de París 2024 fueron el primer gran escaparate del sprint mundial en el que la nueva generación de velocistas pudo escribir su propio capítulo sin la sombra de Usain Bolt. El jamaicano se retiró en 2017, y durante varios años el sprint masculino vivió una transición sin un claro dominador. En París, esa transición llegó a su fin: el americano Noah Lyles se coronó como la nueva cara del sprint mundial, aunque de una forma mucho más ajustada de lo que sus declaraciones previas hacían prever.
Los 100m masculinos: 9 milésimas de oro
La final de los 100m masculinos de París 2024 fue una de las más emocionantes de la historia olímpica. Noah Lyles (EE.UU.) cruzó la meta en 9.79 segundos, empatando el récord olímpico (previamente de Bolt, 9.63 en Londres 2012). Pero la carrera fue mucho más apretada de lo que el tiempo sugiere.
El segundo clasificado, Kishane Thompson (Jamaica), marcó también 9.79. La diferencia fue de 9 milésimas de segundo a favor de Lyles, determinada por el fotofinish. Cinco atletas llegaron dentro de los 10.04 segundos, con diferencias mínimas a lo largo de los puestos.
El momento más comentado fue que Lyles, conocido por su carisma y sus declaraciones extravagantes antes de los Juegos, estalló en llanto al ganar. La tensión acumulada de meses de máxima presión mediática, combinada con haber ganado por los pelos, produjo una imagen emotiva que recorrió el mundo.
Lyles, de solo 27 años en el momento de los Juegos, había declarado antes que quería ganar todos los eventos de velocidad, en referencia a los cuatro oros de Carl Lewis en Los Ángeles 1984. No lo logró —tampoco lo intentó en todas las pruebas— pero sí ganó el doblete 100m-200m.
Los 200m masculinos: Lyles confirma la corona
En los 200m masculinos, Lyles corrió con más comodidad: 19.70 segundos, tercer mejor tiempo de la historia de esta prueba (solo detrás de Bolt, 19.19 y 19.30). El oro fue incontestable y Lyles pudo celebrar sin la angustia de los 100m.
Para contextualizar el 19.70: es la segunda mejor marca americana de la historia después del 19.32 de Michael Johnson en Atlanta 1996. La actuación reafirmó a Lyles como el mejor velocista del mundo en el momento de los Juegos.
El drama post-carrera: el COVID de Lyles
Lo que no se supo hasta días después de los 100m fue que Lyles había competido con COVID-19. El americano reveló que había dado positivo días antes de la final pero decidió competir igualmente. La revelación generó debate: ¿debería haberse retirado por respeto a los rivales y al personal? ¿Cómo influyó la enfermedad en su rendimiento?
Lyles argumentó que la decisión era personal y que había tomado todas las precauciones posibles. El debate se cerró sin consecuencias formales.
Los 100m femeninos: la sorpresa de Santa Lucía
La final femenina de los 100m produjo una de las mayores sorpresas de los Juegos: Julien Alfred (Santa Lucía) ganó el oro con 10.72 segundos. Era la primera medalla olímpica de cualquier color para Santa Lucía, una pequeña isla caribeña de 180.000 habitantes.
Sha’Carri Richardson (EE.UU.) ganó la plata con 10.87. La americana, símbolo de la nueva generación del sprint femenino americano, llegó a París como favorita pero fue superada por Alfred en la línea de llegada.
Richardson, que se había perdido los Juegos de Tokio 2021 por una suspensión por consumo de marihuana, completó su redención parcial con la medalla de plata. El oro había llegado a la isla más pequeña que jamás había ganado una prueba olímpica de velocidad.
El estado del sprint mundial post-Bolt
París 2024 confirmó varias tendencias del sprint mundial en la era post-Bolt:
El fin del dominio jamaicano en 100m masculino: aunque Jamaica sigue produciendo velocistas de élite (Thompson fue plata), EE.UU. ha recuperado el liderazgo en los 100m individuales.
La nueva vanguardia: Noah Lyles (EE.UU.), Kishane Thompson (Jamaica), Marcell Jacobs (Italia) y Fred Kerley (EE.UU.) conforman el grupo de los mejores velocistas actuales. Ninguno tiene la dominación aplastante de Bolt, lo que hace el sprint más competitivo e impredecible.
El sprint femenino: más competitivo que nunca, con jamaicanas (Thompson-Herah, Fraser-Pryce), americanas (Richardson, Felix) y ahora sorpresas de otros países (Alfred, de Santa Lucía) luchando por el podio.
Los 400m vallas: Karsten Warholm (Noruega) y Sydney McLaughlin (EE.UU.) continuaron dominando sus respectivas pruebas, con récords que siguen cayendo en cada gran competición.
El sprint de la era post-Bolt es un mundo más abierto, más competitivo y con menos certezas que durante los nueve años de dominio del jamaicano. Una buena noticia para el atletismo.