El opuesto es el máximo artillero del equipo en voleibol. Su posición en el sistema de juego lo coloca siempre en diagonal al colocador, de modo que cuando el colocador está en segunda línea (rotación trasera), el opuesto está en primera línea y puede atacar sin pausa. Este diseño garantiza que el equipo siempre tenga un atacante de primer nivel disponible en la red, independientemente de la rotación.
El ataque del opuesto se produce principalmente desde la posición 2 (zona delantera derecha), lo que en jugadores diestros implica atacar desde su brazo dominante. Además, puede atacar desde la posición 1 de segunda línea (zona trasera derecha), ejecutando lo que se llama ataque zaguero o back row. Esta combinación hace del opuesto el atacante más versátil del equipo en cuanto a posiciones de ataque disponibles.
Los mejores opuestos del mundo combinan una potencia explosiva con una gran variedad de recursos: remate cruzado, línea, zona, remate al bloqueo para ganar el out (balón fuera de campo). Además, en defensa participan en el bloqueo desde la posición 2 cuando están en primera línea. Liberados habitualmente de la recepción, los opuestos de élite acumulan los mayores índices de puntos por set en sus respectivos equipos, y son frecuentemente los jugadores más cotizados en las ligas profesionales europeas y asiáticas.