William Morgan y el Mintonette: un juego para adultos
El voleibol nació de una necesidad práctica en un gimnasio de Massachusetts. William George Morgan era el director de educación física de la YMCA (Young Men’s Christian Association) de Holyoke cuando, en el invierno de 1895, buscaba un deporte que pudiera practicarse en interior durante los meses fríos y que fuera adecuado para los socios adultos del centro, muchos de ellos hombres de negocios con poca resistencia física. El baloncesto, inventado apenas cuatro años antes por su amigo James Naismith, resultaba demasiado exigente para este perfil.
Morgan combinó elementos de varios juegos: la red del tenis, el concepto de equipo del béisbol, la vejiga inflada de balón del balonmano y la idea de no dejar caer el objeto de juego al suelo. Elevó una red de tenis a una altura de 6 pies y 6 pulgadas (aproximadamente dos metros) y diseñó un juego en el que dos equipos debían pasar una vejiga de caucho de un lado al otro sin que tocara el suelo. El 9 de febrero de 1895, Morgan presentó su invención bajo el nombre de “Mintonette” en el gimnasio de la YMCA de Holyoke.
El cambio de nombre y las primeras reglas
El nombre “Mintonette” no perduró. Poco después de la primera demostración pública, el profesor Alfred Halstead de la Universidad Springfield College observó que lo más característico del juego era el vuelo de la pelota de un lado a otro de la red mediante golpes de volea, y propuso llamarlo “volleyball”. Morgan aceptó el cambio, y el nuevo nombre quedó fijado en la historia.
Las primeras reglas escritas del voleibol, publicadas por Morgan en 1897 en el libro oficial de ejercicios de la YMCA de Norteamérica, establecían ya los elementos esenciales del juego: la red divisoria, los dos equipos en lados opuestos, el objetivo de no dejar caer la pelota al suelo del propio campo. Sin embargo, muchos aspectos que hoy consideramos fundamentales no existían en esas primeras reglas: no había límite de toques por equipo, no había rotaciones obligatorias y el número de jugadores era flexible.
La expansión a través de la red de la YMCA
La YMCA fue el vehículo perfecto para la expansión del voleibol. La organización tenía centros en todo Estados Unidos y en muchos países del mundo, y sus directores de educación física viajaban constantemente intercambiando conocimientos y programas. El voleibol se extendió rápidamente por los centros de la YMCA de Norteamérica a finales del siglo XIX, y siguió la red de la organización hacia Canadá, Europa y Asia en los primeros años del siglo XX.
Un momento clave en la expansión internacional fue la participación de las YMCA estadounidenses en la organización de actividades recreativas para las tropas durante la Primera Guerra Mundial. Los soldados aprendieron el voleibol en los campamentos y, al regresar a sus países, lo introdujeron en sus comunidades. Para 1920, el voleibol se practicaba en Europa, América Latina, Asia y África, aunque sin reglas unificadas.
La codificación de las reglas modernas
Durante la primera mitad del siglo XX, las reglas del voleibol variaban significativamente de un país a otro. En Filipinas —donde el juego llegó a través de la YMCA en 1910— se introdujeron innovaciones importantes: la rotación de los jugadores al ganar el servicio y los tres toques por equipo como máximo, elementos que hoy son esenciales y que fueron adoptados internacionalmente.
La estandarización definitiva llegó con la fundación de la Federación Internacional de Volleyball (FIVB) en París el 18 de abril de 1947, con catorce países fundadores: Bélgica, Brasil, Checoslovaquia, Egipto, Francia, Hungría, Italia, Países Bajos, Polonia, Portugal, Rumanía, Uruguay, Estados Unidos y Yugoslavia. Ese mismo año se celebró en Praga el primer Campeonato del Mundo masculino, ganado por la Unión Soviética, y en 1952 el primer femenino, también dominado por la URSS. El voleibol comenzaba su camino hacia los Juegos Olímpicos.