El portero de waterpolo es el jugador más singular de todo el equipo. Sus privilegios especiales dentro del área de 2 metros le otorgan herramientas que ningún otro jugador tiene, pero también conllevan responsabilidades únicas. Defender una portería de 2,70 m² moviéndose constantemente en el agua es uno de los retos atléticos más exigentes del deporte.
La zona de 2 metros: el dominio del portero
El área de 2 metros está delimitada por la línea blanca (o de otro color según la normativa de la instalación) trazada a 2 metros de la línea de gol en cada extremo de la piscina. Dentro de esta zona, el portero tiene tres privilegios exclusivos:
- Puede usar ambas manos para tocar el balón, lo que le permite bloques con las dos palmas, puñetazos y atrapadas con más control.
- Puede tocar el fondo de la piscina o empujarse desde las paredes para ganar altura o posicionarse mejor.
- Puede agarrar el balón con ambas manos simultáneamente, algo prohibido para los jugadores de campo.
Fuera del área: las mismas reglas que todos
Si el portero decide abandonar su zona de 2 metros para participar en el juego (por ejemplo, en una superioridad numérica), automáticamente pierde sus privilegios especiales. Debe nadar y jugar como cualquier jugador de campo: una sola mano para tocar el balón, sin apoyarse en el fondo. Esto hace que las salidas del portero sean momentos de riesgo calculado.
Las gorras del portero
Por reglamento, el portero lleva una gorra de color rojo (numerada con el 1 o el 13) para distinguirse del resto del equipo, que llevan gorras blancas o azules. Esta distinción es importante para que los árbitros puedan identificar rápidamente las situaciones especiales que involucran al portero.
El saque de portería
Cuando el balón sale por la línea de fondo y el último en tocarlo fue un jugador atacante, el portero lanza el saque de portería. Este saque debe realizarse desde dentro del área de 2 metros y puede hacerse con una o ambas manos, sin límite de distancia.
Las estadísticas del portero
En waterpolo se valoran especialmente el porcentaje de paradas, la capacidad de dirigir el equipo desde atrás y la habilidad para anticipar los lanzamientos. Los grandes porteros no solo paran balones: organizan la defensa de todo el equipo con sus indicaciones durante el juego.