El waterpolo se juega en cuatro períodos de 8 minutos de juego efectivo. A diferencia de los 45 minutos corridos del fútbol, en waterpolo el reloj se para cada vez que el juego se interrumpe: con el balón fuera, por una falta, en el tiempo muerto o al inicio de cada posesión. Esto significa que los 8 minutos de tiempo efectivo de cada período pueden corresponderse con 15-25 minutos de tiempo real. Un partido completo, con todo el tiempo real transcurrido, puede durar entre 45 minutos (si hay pocas interrupciones y el juego es muy fluido) y más de 90 minutos en partidos disputados.
Los cambios de lado son un elemento importante de la equidad en waterpolo. Los equipos cambian de lado de la piscina al inicio del tercer período. Esto garantiza que los posibles factores ambientales (iluminación, posición del sol en piscinas exteriores, corrientes de agua en algunas piscinas) se distribuyan equitativamente entre ambos equipos. Los dos primeros períodos se juegan en el mismo lado; los dos últimos en el lado opuesto.
El tiempo muerto en waterpolo es una herramienta táctica de gran valor. Un entrenador que lo usa en el momento correcto puede cambiar completamente el rumbo de un período: parar una racha de goles del rival, dar instrucciones específicas para defender la superioridad numérica del contrario o reactivar tácticamente al equipo cuando el juego no fluye. A diferencia del baloncesto (donde hay múltiples tiempos muertos), la limitación a uno o dos tiempos muertos por partido hace que la decisión de cuándo usarlo sea muy importante.
El cronometrador y el control del tiempo
El cronometrador oficial controla tanto el reloj general del partido como el reloj de posesión. Está en comunicación permanente con los árbitros mediante señales visuales y sonoras. Cuando el reloj de posesión llega a cero, una señal sonora avisa al árbitro, que puede pitar posesión para el equipo contrario si el lanzamiento no se ha producido. El cronometrador también gestiona el tiempo de exclusión de los jugadores sancionados (20 segundos de exclusión por falta).
Los partidos sin gol en el tiempo reglamentario
Cuando un partido termina en empate al final de los cuatro períodos en una fase de eliminación directa, se juega la prórroga. Los dos períodos de prórroga de 3 minutos de juego efectivo cada uno se juegan con las mismas reglas que el tiempo reglamentario. Si persiste el empate tras la prórroga, se resuelve con penaltis (el equivalente en waterpolo de los lanzamientos de penalti). Cada equipo lanza cinco penaltis alternados; si sigue empatado, se continúa con lanzamientos individuales hasta que uno marque y el otro falle.