Pocos lugares del mundo han capturado la imaginación humana como el monasterio Shaolin. Para millones de personas en todo el mundo, Shaolin es sinónimo de Kung Fu, de disciplina extrema, de monjes que pueden doblar lanzas contra su garganta o romper tablones con la cabeza. Pero ¿qué hay de verdad detrás del mito?
El monasterio: datos históricos reales
El monasterio Shaolin fue fundado en el año 495 d.C. en la ladera norte de la montaña Songshan, en la provincia de Henan, durante el reinado del emperador Xiaowen de la dinastía Wei del Norte. Su nombre significa “monasterio del joven bosque” (shao: joven; lin: bosque), en referencia a la vegetación que rodeaba el emplazamiento original.
Los primeros siglos del monasterio son relativamente bien documentados desde el punto de vista histórico, y lo que revelan es un centro budista activo con una comunidad de monjes dedicados principalmente al estudio y la traducción de textos budistas, no un campo de entrenamiento marcial. La leyenda marcial de Shaolin comenzó a construirse más tarde.
La historia real de los monjes guerreros
El primer episodio históricamente documentado de los monjes de Shaolin en un contexto militar data del año 621 d.C., durante las guerras civiles que siguieron al colapso de la dinastía Sui. Trece monjes guerreros de Shaolin ayudaron a Li Shimin, que se convertiría en el emperador Taizong de la dinastía Tang, en una batalla clave. El agradecimiento imperial incluía privilegios especiales para el monasterio, entre ellos la autorización para consumir carne y vino (inusuales para una comunidad budista) y para mantener un entrenamiento marcial.
Este episodio real fue el germen de la leyenda. A lo largo de los siglos siguientes, las historias sobre los guerreros de Shaolin se multiplicaron y embellecieron, y el monasterio se convirtió en el símbolo del monje guerrero budista chino.
La destrucción y la diáspora
El monasterio Shaolin fue destruido o gravemente dañado varias veces a lo largo de la historia, especialmente en el siglo XVII durante la transición de la dinastía Ming a la Qing. Estas destrucciones contribuyeron paradójicamente a la difusión de las artes marciales de Shaolin: los monjes supervivientes dispersados por China llevaron sus técnicas a nuevos lugares, mezclándolas con las tradiciones locales y generando nuevas escuelas.
Shaolin hoy: entre la tradición y el espectáculo
El monasterio Shaolin actual es un lugar complejo. Es genuinamente un monasterio budista activo con monjes que practican artes marciales como parte de su vida religiosa. Pero también es un destino turístico masivo y una marca registrada que gestiona escuelas de Kung Fu por todo el mundo.
La Escuela de Kung Fu Shaolin en la montaña Songshan alberga a miles de estudiantes de todo el mundo que combinan el entrenamiento marcial con la educación académica. Estos estudiantes aprenden las formas tradicionales de Shaolin y también, en muchos casos, el Wushu deportivo moderno.
Para el Wushu competitivo, Shaolin es más una inspiración cultural y una fuente histórica que un modelo directo. Los campeones del Wushu moderno se entrenan en centros deportivos estatales, no en monasterios. Pero la imagen de Shaolin sigue siendo la puerta de entrada de millones de personas al mundo de las artes marciales chinas.