Li Lianjie, conocido en todo el mundo como Jet Li, es probablemente la figura que más ha hecho para proyectar el Wushu chino al escenario global. Su historia es la de un niño prodigio de las artes marciales que se convirtió en una leyenda del cine, pero que nunca olvidó ni minimizó sus raíces en el deporte que lo formó.
Los años de Wushu: cinco títulos nacionales
Jet Li nació el 26 de abril de 1963 en Pekín. A los ocho años, fue seleccionado por la Escuela de Deportes de Pekín para entrar en su programa de Wushu, uno de los más exigentes de China. Su talento era tan evidente que en pocos años ya era uno de los mejores de su generación.
Entre 1974 y 1979, Jet Li ganó cinco campeonatos nacionales de Wushu en China, con actuaciones en Changquan y otras disciplinas de Taolu. Estos títulos, conseguidos entre los 11 y los 16 años, lo convirtieron en el atleta de Wushu más brillante de su generación y en un representante de China en exhibiciones y eventos de alto nivel.
En 1974, con solo once años, Jet Li formó parte del equipo chino que visitó Estados Unidos en una gira de exhibición organizada en el contexto de la diplomacia cultural entre China y el gobierno de Nixon. Durante esa gira, el joven Li fue presentado al presidente Nixon, quien según la leyenda le preguntó si quería convertirse en su guardaespaldas personal. Li respondió, con la seguridad de los once años, que prefería defender a sus 800 millones de compatriotas chinos.
El templo de Shaolin: el debut que lo cambió todo
En 1982, el director Cheung Hsin Yim seleccionó a Jet Li para protagonizar El templo de Shaolin (Shaolin Si), la primera coproducción de Hong Kong y China continental. La película fue un fenómeno: se convirtió en uno de los filmes más taquilleros de la historia del cine chino y lanzó a Jet Li a la fama de la noche a la mañana.
Lo que hacía diferente a Jet Li de otros actores del género era la autenticidad de su técnica: en sus primeras películas, ejecutaba técnicas de Wushu reales filmadas sin el soporte de alambres ni los efectos especiales que luego se normalizaron en el género. La velocidad y la limpieza de sus movimientos de Changquan eran inimitables para quien no tenía su nivel de formación.
La trilogía de Wong Fei-hung y el cine de autor
A principios de los años 90, su colaboración con el director Tsui Hark en la trilogía Érase una vez en China (1991-1993) elevó el cine de artes marciales chino a un nivel de ambición artística nuevo. Jet Li interpretó a Wong Fei-hung, el maestro de artes marciales cantonés que se ha convertido en uno de los personajes más versionados del cine chino, con una mezcla de autenticidad técnica, profundidad emocional y elegancia visual que definió el género durante la siguiente década.
Hollywood y el reconocimiento global
La llegada de Jet Li a Hollywood con Lethal Weapon 4 (1998) y posteriormente con Romeo Must Die (2000) consolidó su estatus internacional. Sus películas con Zhang Yimou —Hero (2002) y Fearless (2006)— son consideradas obras maestras del cine de acción de autor chino, con una atención a la estética del Wushu y una profundidad narrativa que superan con creces el espectáculo puro.
El legado
Jet Li ha sido durante décadas el embajador involuntario del Wushu ante el mundo. Millones de personas que nunca habrían escuchado hablar de Changquan o de la IWUF conocieron el arte marcial chino a través de sus películas. Su impacto en la difusión del Wushu como cultura global es incalculable, y su figura sigue siendo la referencia primera cuando el mundo occidental piensa en el Kung Fu competitivo convertido en arte.