Wu Jing es uno de los pocos atletas de Wushu que ha logrado trasladar su carrera deportiva a un impacto cinematográfico comparable al de su compatriota Jet Li, pero con características propias que lo convierten en un fenómeno diferente del siglo XXI. Campeón nacional de Wushu, estrella de acción y director de las películas más taquilleras de la historia del cine chino, Wu Jing es la figura que mejor encarna la evolución del Wushu en la era contemporánea.
El atleta: campeón nacional desde joven
Wu Jing nació el 3 de abril de 1974 en Pekín. Como Jet Li, fue seleccionado desde niño por el sistema deportivo estatal chino para entrenar Wushu, y como Jet Li, alcanzó el nivel de campeón nacional en las disciplinas de Changquan. A diferencia de su predecesor, Wu Jing desarrolló también una sólida formación en Sanda, la modalidad de combate del Wushu, lo que le dio una versatilidad técnica y una presencia física de combate que se refleja en sus actuaciones cinematográficas.
El Wushu de Wu Jing es reconociblemente auténtico para los expertos: en sus primeras películas, antes de que los alambres y los efectos digitales dominaran el género, es posible ver técnicas de Changquan y de combate ejecutadas con la precisión de un atleta de elite formado en el sistema chino.
La transición al cine
La carrera de Wu Jing en el cine comenzó a finales de los años 90, principalmente en el cine de acción de Hong Kong. Durante más de una década, fue un actor de acción respetado pero sin el estatus de estrella de primera fila. Su cambio de rol llegó cuando decidió ponerse también detrás de la cámara.
La película Wolf Warrior (2015), que Wu Jing dirigió y protagonizó, fue el punto de inflexión. La película combinaba la acción de artes marciales con el género bélico de acción al estilo Hollywood, y tuvo un éxito notable en China. Pero fue la secuela, Wolf Warrior 2 (2017), la que cambió la historia del cine chino.
Wolf Warrior 2: el récord histórico
Wolf Warrior 2 recaudó más de 870 millones de dólares solo en China, convirtiéndose en la película de producción china más taquillera de todos los tiempos. Para poner en contexto esa cifra: ninguna película china había alcanzado antes de ella los 400 millones de dólares en China. Wu Jing no solo la protagonizó sino que también la produjo y dirigió, consolidando su figura como el hombre detrás del fenómeno cinematográfico más importante del cine chino del siglo XXI.
La película, con su protagonista que combina técnicas de Wushu con acción militar de gran escala, llevó el combate de artes marciales chino a un contexto narrativo completamente diferente al del género wuxia clásico.
El Wushu en la pantalla de Wu Jing
Lo que distingue las escenas de combate de Wu Jing de las de muchos actores de acción es la autenticidad técnica. Sus patadas, sus bloqueos y sus transiciones llevan la marca del entrenamiento de Wushu de alto nivel: son precisas, potentes y naturales de una manera que no se puede simular. En Killzone 2 (SPL 2, 2015), sus escenas de combate cuerpo a cuerpo son ampliamente consideradas algunas de las mejores del cine de acción moderno, con un nivel técnico y físico extraordinario.
El legado para el Wushu
Como Jet Li, Wu Jing ha proyectado el Wushu a audiencias que nunca habrían buscado una competición deportiva. Pero su figura añade una dimensión nueva: es el primer atleta de Wushu que se convierte en el mayor cineasta de acción de su país, demostrando que las habilidades del deporte son transferibles no solo a la pantalla sino a la dirección artística y la producción de entretenimiento de masas.