La historia del Wushu moderno es inseparable de la historia de China en el siglo XX. Las turbulencias políticas, las reformas económicas y la apertura al mundo del gigante asiático tuvieron consecuencias directas sobre el arte marcial más practicado del planeta.
La codificación bajo la República Popular (1949-1966)
Tras la proclamación de la República Popular China en 1949, el gobierno de Mao Zedong reconoció el Wushu como parte del patrimonio cultural y físico del pueblo chino. Se creó la Asociación China de Wushu, dependiente del Estado, con la misión de sistematizar, regular y promover la práctica del arte marcial.
El trabajo de codificación de la década de 1950 fue extraordinariamente productivo. Los expertos designados por el gobierno, muchos de ellos maestros de las principales escuelas tradicionales, crearon las primeras formas estandarizadas del Wushu moderno: el Taijiquan de 24 movimientos (1956), que condensaba los principios del Tai Chi en una secuencia accesible y enseñable; el Changquan reglamentario, que sintetizaba los principales estilos del norte; y el Nanquan estándar, que hacía lo propio con los estilos sureños.
En 1953 se celebraron los primeros Campeonatos Nacionales de Wushu, y en 1959 el Wushu fue incluido oficialmente en los Juegos Nacionales de China, el evento deportivo más importante del país.
El paréntesis de la Revolución Cultural (1966-1976)
La Revolución Cultural supuso un golpe devastador para el Wushu tradicional. Las prácticas marciales vinculadas a escuelas de familia, a monasterios o a la cultura feudal fueron prohibidas o severamente restringidas. Muchos maestros tradicionales fueron perseguidos, sus textos destruidos y sus escuelas clausuradas.
Sin embargo, paradójicamente, el Wushu deportivo y el estandarizado por el Estado sí continuaron practicándose en algunas formas. El Wushu como práctica física para soldados y milicianos mantuvo cierta presencia, aunque muy reducida respecto a los años anteriores.
La apertura y la internacionalización (1978-1990)
Las reformas de Deng Xiaoping cambiaron radicalmente el contexto del Wushu. Con la apertura económica llegó también la apertura cultural, y el Wushu fue uno de los primeros elementos de la cultura china en proyectarse internacionalmente de manera sistemática.
Las giras internacionales de equipos de Wushu chinos comenzaron en la década de 1970 y continuaron con mayor intensidad en los 80. El cine de artes marciales de Hong Kong, con figuras como Bruce Lee y Jackie Chan, había creado en todo el mundo un interés enorme por el Kung Fu y las artes marciales chinas, y China supo aprovechar ese interés para impulsar el Wushu deportivo moderno.
En 1985 se celebró en Xi’an el Torneo Internacional de Wushu de Invitación, que fue el precursor de la estructura competitiva internacional. La respuesta positiva de los países participantes confirmó que existía base suficiente para crear una federación internacional.
La fundación de la IWUF (1990)
El 3 de octubre de 1990, en el contexto de los Juegos Asiáticos de Pekín, se fundó formalmente la Federación Internacional de Wushu con la participación de 45 países. La elección de los Juegos Asiáticos como escenario de la fundación no fue casual: el Wushu ya era deporte oficial de los Juegos Asiáticos desde 1990, lo que le otorgaba una plataforma continental antes de aspirar al nivel olímpico.
Un año después, en 1991, se celebró el primer Campeonato del Mundo de Wushu en Pekín, con 40 países participantes. China dominó de manera aplastante las competiciones de Taolu, pero varios países asiáticos y algunos europeos ya mostraron un nivel competitivo notable en el Sanda. La internacionalización del Wushu había comenzado en serio.