Robert James Fischer nació el 9 de marzo de 1943 en Chicago y murió el 17 de enero de 2008 en Reikiavik, Islandia. Es quizás la figura más fascinante y contradictoria de la historia del ajedrez: un genio puro e incontestable sobre el tablero, y una personalidad profundamente problemática fuera de él. Su match por el Campeonato del Mundo en 1972 fue uno de los eventos deportivos más seguidos del siglo XX.
El genio autodidacta de Brooklyn
Fischer aprendió a jugar al ajedrez a los seis años con las instrucciones del tablero y pronto demostró un talento que su propia madre, preocupada por la obsesión de su hijo, intentó sin éxito atajar. Con doce años ya derrotaba a los mejores jugadores de Nueva York. Con trece, ganó el famoso “juego del siglo” contra el Gran Maestro Donald Byrne, con una combinación de sacrificio que dejó atónita a la comunidad ajedrecística mundial.
Con quince años se convirtió en Gran Maestro, el más joven de la historia hasta aquel momento. Con dieciséis fue campeón de Estados Unidos por primera vez. Todo apuntaba a un reinado absoluto sobre el ajedrez mundial, pero las excentricidades de Fischer y sus constantes conflictos con organizadores y federaciones complicarían durante años su camino hacia el título mundial.
El match del siglo: Fischer vs Spassky, 1972
El match por el Campeonato del Mundo de 1972 en Reikiavik (Islandia) entre Fischer y el campeón soviético Boris Spassky es el episodio más legendario de la historia del ajedrez. En plena Guerra Fría, el solitario norteamericano se enfrentaba a la maquinaria ajedrecística de la URSS, que había dominado el campeonato desde 1948.
El match comenzó de la peor manera posible para Fischer: perdió la primera partida y no se presentó a la segunda, que también se le adjudicó como derrota. Parecía que la paranoia de Fischer iba a sabotear la oportunidad de su vida. Sin embargo, desde la tercera partida, Fischer se transformó: jugó un ajedrez de una calidad aplastante y fue remontando hasta ganar el match por 12,5-8,5, convirtiéndose en el primer (y hasta la fecha, único) campeón del mundo americano de la historia.
El enfrentamiento fue seguido en todo el mundo. En Estados Unidos, el partido se convirtió en un símbolo de la competencia intelectual con el bloque soviético, y Fischer fue tratado como un héroe nacional.
La desaparición del rey
Tras ganar el campeonato, Fischer se negó a defenderlo en 1975 por desacuerdo con las condiciones de la FIDE. La federación le retiró el título y lo adjudicó a Karpov sin que se jugara el match. Fischer desapareció prácticamente de la vida pública durante casi veinte años.
En 1992 reapareció para un match de exhibición contra Spassky en la antigua Yugoslavia, violando las sanciones económicas impuestas por Estados Unidos a ese país. Fue condenado en rebeldía por el gobierno americano y vivió exiliado durante el resto de su vida, primero en varios países y finalmente en Islandia, donde murió en 2008.
El legado sobre el tablero
A pesar de los conflictos y la escasa actividad competitiva en la madurez, el legado de Fischer sobre el tablero es extraordinario. Su análisis de aperturas revolucionó la teoría ajedrecística, elevó los estándares de preparación a un nivel sin precedentes y demostró que un jugador occidental podía superar a los soviéticos con un trabajo individual riguroso y un talento excepcional.
Creó también el ajedrez Fischer aleatorio (Chess960), una variante que en años recientes ha ganado popularidad como alternativa al ajedrez estándar.
Fischer está presente en la historia del ajedrez como nadie más lo está: su genio y sus demonios son inseparables, y ningún relato honesto del juego puede ignorar ninguno de los dos.