Mo Farah es el atleta de fondo más exitoso de la historia británica y uno de los más grandes de todos los tiempos en las pruebas de 5000 y 10000 metros. Nacido en Somalia y criado en Londres desde los ocho años, construyó una carrera que culminó con el histórico “double double” olímpico —cuatro oros en dos ediciones de los Juegos— una hazaña que ningún otro atleta había completado antes en la historia del atletismo de pista.
De Mogadiscio a Hounslow: la historia del refugiado que se convirtió en leyenda
Mohamed Muktar Jama Farah nació el 23 de marzo de 1983 en Mogadiscio, Somalia, en una época de creciente inestabilidad en el país. A los ocho años emigró con su familia al Reino Unido huyendo del conflicto civil somalí, y se instaló en Hounslow, en el oeste de Londres. Los primeros años fueron difíciles —el idioma, la adaptación cultural, las carencias económicas— pero el joven Mohamed tenía una cualidad que pronto llamó la atención: podía correr durante horas sin cansarse.
Su profesor de educación física en el colegio, Alan Watkinson, fue el primero en reconocer ese talento y le apuntó a un club de atletismo local. A los quince años, Farah ya corría en torneos juveniles nacionales con tiempos que indicaban un potencial excepcional para las pruebas de fondo.
Poco después de cumplir los dieciocho años, el entrenador Alan Storey lo incorporó a su grupo de atletismo de élite, y comenzó la formación sistemática que llevaría a Farah hasta la cima del mundo.
El trabajo con Alberto Salazar y la transformación definitiva
El punto de inflexión en la carrera de Farah llegó en 2011, cuando decidió trasladarse a Portland, Oregón, para trabajar con Alberto Salazar en el Nike Oregon Project. Salazar, uno de los técnicos más innovadores del atletismo mundial, transformó el trabajo de Farah con una metodología basada en análisis de datos, trabajo de fuerza específico y ajustes técnicos en la zancada.
Los resultados llegaron de inmediato. En 2011 Farah ganó su primer título mundial en los 5000 metros, y la temporada siguiente llegarían los Juegos de Londres.
Londres 2012: la explosión ante el público local
Los Juegos Olímpicos de Londres 2012 fueron el escenario del primer capítulo del “double double”. Ante un estadio olímpico repleto de público británico que rugía su nombre en cada vuelta, Farah ganó el oro en los 10000 metros y, días después, el oro en los 5000 metros. Las imágenes de Farah cruzando la línea de meta con la bandera británica, con los brazos cruzados sobre la cabeza en el gesto que se conocería como “el Mobot”, dieron la vuelta al mundo.
El nivel de los 10000 metros fue especialmente alto: la carrera fue táctica hasta las últimas dos vueltas, momento en que Farah demostró que su patada final era la más devastadora del pelotón. Nadie pudo responder a su aceleración.
Río 2016: la confirmación histórica
Cuatro años después, en los Juegos de Río de Janeiro, Farah repitió el doblete con la misma autoridad. La victoria en los 10000 metros fue especialmente dramática: en la décima vuelta tropezó y cayó al suelo, pero se levantó inmediatamente y volvió a conectar con el pelotón. Ganó el oro en el esprint final. Cinco días después ganó también el 5000 metros.
Con esas dos victorias, Farah completó el “double double”, un logro sin precedentes en la historia olímpica del atletismo de pista.
Legado: el modelo del atleta de fondo moderno
Mo Farah demostró que el dominio keniano y etíope en las pruebas de fondo —que parecía inapelable— podía ser desafiado con la metodología correcta y un talento natural excepcional. Su carrera es también un ejemplo de integración exitosa de un inmigrante en el deporte de un país de acogida, y su historia personal ha resonado más allá del atletismo en el debate social y político sobre la inmigración en el Reino Unido.