Armand “Mondo” Duplantis es el saltador con pértiga más alto de la historia y el atleta que más veces ha batido el récord del mundo en la disciplina. Con el récord vigente de 6.26 metros y dos oros olímpicos consecutivos en Tokio 2020 y París 2024, el sueco-americano que creció rodeado de pértigas en Louisiana lleva dominando el salto con pértiga desde que tenía 20 años, en una trayectoria que recuerda a la de Sergey Bubka pero con una profundidad técnica que los expertos consideran superior.
Nacido en Louisiana, criado entre pértigas
Armand Duplantis nació el 10 de noviembre de 2000 en Lafayette, Louisiana, en el seno de una familia atlética por los cuatro costados. Su padre, Greg Duplantis, fue saltador de pértiga universitario y entrenó a sus hijos desde que podían caminar. Su madre, Helena Hedlund, fue jugadora de baloncesto en la universidad sueca de Uppsala. Tanto el talento atlético como la opción de competir por Suecia venían de herencia.
Desde que su padre instaló una fosa de caída en el jardín de casa y empezó a enseñarle la técnica de la pértiga, Mondo mostró unas condiciones físicas excepcionales: velocidad de carrera, coordinación aérea y una potencia de brazos que sus entrenadores no habían visto en alguien de su edad. Con once años ya saltaba alturas que habrían ganado medallas universitarias. Con quince, era el mejor júnior del mundo.
La decisión de competir por Suecia
Mondo Duplantis podría haber competido por Estados Unidos, el país de su nacimiento, pero eligió hacerlo por Suecia, la nación de su madre. Esa decisión, tomada en su adolescencia con la familia, fue estratégicamente significativa: Suecia tiene una tradición atlética fuerte y un apoyo institucional al atletismo de pista que habría resultado más difícil de obtener en el sistema americano, donde la concentración de talento es mayor.
En Suecia se convirtió en una figura nacional desde sus primeras competiciones internacionales. Los medios suecos lo siguieron desde muy joven, y su historia —el chico americano con corazón sueco que destroza récords— fue la narrativa perfecta para un país con hambre de héroes deportivos.
El récord mundial de Bubka: tomado y superado
En febrero de 2020, en una competición en pista cubierta en Glasgow, Mondo Duplantis saltó 6.18 metros y batió el récord mundial en pista cubierta que Renaud Lavillenie ostentaba desde 2014. Pocos días después, en otra competición, llegó a los 6.20 metros. La progresión fue vertiginosa.
A partir de ese momento, Duplantis se convirtió en el dueño del récord del mundo y ha ido mejorándolo sistemáticamente. Cada temporada, en alguna competición —generalmente en la Diamond League o en un campeonato mundial o continental— ha saltado unos centímetros más alto, siguiendo una estrategia de mejora gradual que recuerda deliberadamente a la de Bubka, aunque Duplantis ha reconocido que él busca mejorar el récord cuando está en forma, no de manera calculada para maximizar ingresos como hacía el ucraniano.
Tokio 2020 y París 2024: el dominio olímpico
En los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, celebrados en el verano de 2021, Mondo Duplantis ganó el oro con una altura de 6.02 metros, en una final en que demostró que su superioridad sobre el resto del campo era total. Fue el primer gran título olímpico de su carrera, llegado a los 20 años.
En París 2024, repitió el oro olímpico y aprovechó la final para batir el récord del mundo ante el estadio de atletismo más lleno de los últimos años. La imagen de Duplantis cruzando el listón a más de seis metros de altura, delante de decenas de miles de espectadores entusiasmados, es una de las más icónicas del atletismo reciente.
Técnica: la síntesis perfecta de Bubka y la generación digital
Los técnicos de atletismo que han analizado la mecánica de salto de Duplantis señalan que su carrera de aproximación es la más rápida de la historia entre los grandes saltadores —llega al cajón a cerca de 9.8 metros por segundo—, lo que le permite cargar la pértiga con una energía cinética que luego se convierte en altura vertical. Su técnica de agarre, su doblado de pértiga y su extensión en el punto más alto son el resultado de veinte años de práctica desde niño bajo la tutela de su padre.
La diferencia con Bubka, según los analistas, es que Duplantis tiene una técnica más moderna y mejor optimizada para las pértigas de fibra de carbono actuales, y que su velocidad de carrera es superior. La combinación hace que los biomecánicos hablen de un potencial teórico de entre 6.30 y 6.40 metros que, con el tiempo y la salud, podría materializarse.