Sergey Bubka es el saltador con pértiga más grande de la historia y uno de los atletas más dominantes en cualquier disciplina. Su capacidad para superar sistemáticamente su propio récord del mundo —35 veces a lo largo de su carrera— combinada con seis títulos mundiales consecutivos, le sitúa en una categoría que muy pocos deportistas de cualquier disciplina han alcanzado.
Inicios y carrera
Sergey Nazarovich Bubka nació el 4 de diciembre de 1963 en Luhansk, en la entonces República Socialista Soviética de Ucrania. Descubrió el salto con pértiga a los nueve años y fue rápidamente captado por el sistema deportivo soviético, que vio en él un talento excepcional.
Bajo la dirección de su entrenador Vitaly Petrov, Bubka desarrolló una técnica revolucionaria que combinaba su velocidad de carrera —comparable a la de un velocista de primer nivel— con una potencia de brazos excepcional y una coordinación aérea sin precedentes. En 1983, con apenas 19 años, ganó su primer título mundial en Helsinki. Nadie imaginaría entonces que lo ganaría cinco veces más.
Su primer récord mundial llegó también en 1984, y desde entonces no paró de mejorar la marca propia, a menudo de apenas un centímetro, en una estrategia que, según reconoció más tarde, le permitía maximizar los bonus económicos de las competiciones en pista cubierta.
Logros y récords
El palmarés de Bubka en salto con pértiga no tiene equivalente en el atletismo:
- 35 récords mundiales: 17 al aire libre y 18 en pista cubierta
- Récord mundial al aire libre: 6,14 m (Sestriere, 1994)
- Récord mundial en pista cubierta: 6,15 m (Donetsk, 1993)
- 6 títulos mundiales consecutivos (1983, 1987, 1991, 1993, 1995, 1997)
- Oro olímpico en los Juegos de Seúl 1988
- Primer hombre en saltar 6 metros al aire libre (Paris, 1985)
Su récord al aire libre de 6,14 m no fue superado hasta 2014, cuando Renaud Lavillenie lo igualó en pista cubierta con 6,16 m. La marca al aire libre de Bubka siguió siendo récord mundial hasta 2020, cuando Armand Duplantis estableció 6,17 m.
Técnica y estilo
La técnica de Bubka era objeto de estudio académico. Combinaba tres factores que raramente se dan juntos en un mismo saltador: velocidad de carrera de aproximación próxima a los 9,5 m/s, una potencia de brazos que le permitía elevar el centro de gravedad por encima de la pértiga con una eficiencia excepcional, y una agilidad aérea que le permitía extenderse verticalmente en el momento del franqueo.
Su carrera de aproximación era más larga que la de sus rivales —hasta 45 metros—, lo que le permitía acumular más velocidad y convertirla en altura. Petrov, su entrenador, describía su salto como «una síntesis de atletismo y gimnasia».
Legado e impacto en el atletismo
Bubka transformó el salto con pértiga de una disciplina relativamente marginal en un espectáculo seguido con expectación global. Sus batallas constantes contra el récord mundial generaban titulares de prensa incluso en países sin tradición en el atletismo de campo.
Tras su retirada, se convirtió en dirigente deportivo: fue miembro del Comité Olímpico Internacional y presidente de la Federación de Atletismo de Ucrania. Ha sido un actor relevante en la política deportiva internacional, especialmente en los debates sobre el amateurismo, el dopaje y la financiación del atletismo.
Su nombre es sinónimo de excelencia técnica y de determinación. En el mundo del salto con pértiga, toda conversación sobre los mejores de la historia comienza y a menudo termina con Sergey Bubka.