La salida con tacos es una de las habilidades técnicas más específicas del atletismo de velocidad. Una mala salida puede hacerte perder una carrera incluso antes de que comience realmente, mientras que una buena puede darte una ventaja que mantengas durante toda la prueba. El primer paso es ajustar los tacos correctamente según tu morfología: el taco delantero a unos 45 cm de la línea y el trasero unos 30 cm más atrás, con el ángulo del trasero más vertical para poder empujar con fuerza desde el principio.
En la posición de “A sus marcas”, coloca las manos justo detrás de la línea, con los pulgares hacia dentro y los demás dedos hacia afuera. Los brazos deben estar en línea con los hombros, sin doblarlos. La rodilla trasera apoya en el suelo y la delantera forma un ángulo de unos 90 grados. Es una posición de espera activa, no de tensión exagerada: los hombros deben estar relajados y el peso distribuido entre manos y pies.
En “Listos”, eleva las caderas hasta que queden ligeramente por encima de la línea de los hombros. El ángulo de la rodilla delantera pasa a unos 100-120 grados. Las caderas suben pero no se disparan: estás cargando energía potencial como un muelle. Carga más peso hacia los manos (aproximadamente el 60-70% del total). La mirada debe ir al suelo, a un metro por delante de la línea; no levantes la cabeza.
Al disparo, empuja de forma explosiva con ambas piernas simultáneamente. La pierna trasera empuja primero (es la que da la primera aceleración) y la delantera termina de extenderse. Los brazos se mueven en sincronía, con el brazo contrario a la pierna delantera lanzándose hacia adelante con fuerza. Las primeras tres o cuatro zancadas deben ser cortas, potentes e inclinadas hacia adelante: no te incorpores demasiado rápido. La erección del tronco es progresiva a lo largo de los primeros 20-30 metros.