Historia y origen del Mundial de Baloncesto
La Copa del Mundo FIBA, originalmente denominada Campeonato del Mundo de Baloncesto, es la competición de selecciones nacionales masculinas más importante del baloncesto. La primera edición se celebró en Buenos Aires, Argentina, en 1950, apenas cuatro años después de que el baloncesto fuera incluido en los Juegos Olímpicos de Berlín 1936 como deporte de demostración (y Berlín 1936 fue en realidad la primera olimpiada con el deporte, consolidado desde Londres 1948).
FIBA (Federación Internacional de Baloncesto) creó el campeonato como evento propio, independiente de los Juegos Olímpicos, para dar al baloncesto una plataforma global más allá del ciclo olímpico. La primera edición la ganó Argentina, lo que supuso un hito histórico al no ser una nación anglosajona.
Durante décadas, el campeonato fue dominado por dos bloques: Estados Unidos en el lado occidental y la Unión Soviética o Yugoslavia en el lado del Este. Tras la caída del Muro de Berlín y la desaparición de Yugoslavia, el panorama se diversificó, aunque la irrupción del llamado Dream Team americano en los Juegos de Barcelona 1992 consolidó la hegemonía de las estrellas de la NBA en el baloncesto internacional.
Formato y sistema de clasificación
Desde la edición de 2019, el Mundial de Baloncesto cuenta con 32 equipos participantes distribuidos en ocho grupos de cuatro equipos en la primera fase. Los dos mejores de cada grupo avanzan a la segunda fase, donde los resultados de la primera fase se mantienen parcialmente para evitar que los equipos del mismo grupo se repitan.
La clasificación para el Mundial se determina a través de ventanas clasificatorias continentales: la FIBA America, la FIBA Europa, la FIBA Asia, la FIBA África y la FIBA Oceanía organizan sus propios torneos clasificatorios durante los dos años previos al campeonato. El país organizador clasifica automáticamente.
El torneo se ha ampliado de forma progresiva: comenzó con diez equipos en 1950 y fue creciendo hasta los 24 de la era previa a 2019. La ampliación a 32 equipos busca dar mayor representación global y atraer a mercados emergentes del baloncesto.
España y el nuevo orden mundial del baloncesto
La España baloncestística ha protagonizado algunos de los capítulos más brillantes de la historia reciente del Mundial. La selección española ganó su primer título en 2006 en Japón, con una generación irrepetible encabezada por Pau Gasol, José Manuel Calderón y Juan Carlos Navarro. Cuatro años después, en Turquía 2010, España repitió título con otra actuación brillante que consolidó al equipo como la mejor selección del mundo.
La irrupción de jugadores europeos de primerísimo nivel en la NBA desde los años 2000 fue el catalizador de una revolución: selecciones como la española, la francesa, la serbia, la griega o la eslovena compiten de tú a tú con Estados Unidos, lo que ha aumentado enormemente la competitividad e incertidumbre del torneo.
Estados Unidos, pese a tener los mejores jugadores individuales del planeta, ya no gana de forma automática. Las derrotas ante Yugoslavia en 2002 o las dificultades en distintas ediciones demuestran que el baloncesto colectivo europeo puede imponerse al talento individual americano.
Ediciones recientes y perspectivas
El Mundial de 2023, celebrado en Filipinas, Japón e Indonesia, fue uno de los más multitudinarios de la historia, con partidos disputados ante decenas de miles de espectadores en estadios llenos. Alemania se proclamó campeona por primera vez en su historia, con Dennis Schröder como líder, en un torneo que confirmó la paridad cada vez mayor en el baloncesto mundial.
El crecimiento del baloncesto en África, especialmente en Nigeria y Senegal, así como la emergencia de Australia como potencia del hemisferio sur, prometen diversificar aún más el palmarés del torneo en los próximos años. La Copa del Mundo FIBA sigue siendo el evento más esperado del calendario de selecciones y el escenario donde se define la jerarquía global del baloncesto.