La selección española de baloncesto masculina es, junto a las de Estados Unidos, Argentina y Francia, una de las pocas que pueden presumir de un palmarés olímpico sostenido en el tiempo. Entre 2004 y 2016, España subió al podio en cuatro Juegos Olímpicos consecutivos, lo que la convierte en la selección europea más exitosa de la historia reciente del baloncesto olímpico.
Los primeros pasos en la arena olímpica
España participó en los Juegos Olímpicos de baloncesto en varias ocasiones durante las décadas de los setenta y ochenta sin alcanzar el podio. La selección era competitiva a nivel europeo, pero la hegemonía de Estados Unidos —y, en menor medida, de la Unión Soviética y Yugoslavia— impedía que los europeos occidentales accedieran a las medallas.
Los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992 fueron un momento especial para el baloncesto español: jugar en casa, ante el público del Palau Sant Jordi, con una selección que representaba a toda una afición. Pese a la ilusión, el equipo no logró medalla, pero la experiencia forjó una nueva mentalidad en el baloncesto nacional.
Atenas 2004: la plata que lo cambió todo
El oro olímpico de Atenas 2004 fue el momento en que el mundo supo que España había llegado para quedarse en la élite. El equipo, liderado por Pau Gasol, Juan Carlos Navarro y José Manuel Calderón, superó a rivales de primer nivel y llegó a la final olímpica, donde se enfrentó a un potente equipo de Estados Unidos —que no era el legendario Dream Team pero sí un equipo competitivo— y perdió por solo tres puntos (73-92). La plata fue recibida como un triunfo en España: nadie esperaba llegar tan lejos.
Aquella actuación demostró que el baloncesto colectivo, con el sistema táctico implantado por el técnico Sergio Scariolo, podía plantar cara a los mejores del mundo. El equipo español era un conjunto sin grandes estrellas de la NBA pero con un juego de equipo extraordinario y una profundidad de banquillo envidiable.
Pekín 2008: la segunda plata y el mejor baloncesto español
Los Juegos Olímpicos de Pekín 2008 representaron la cima del baloncesto español. La selección llegó al torneo como una de las grandes favoritas tras ganar el Mundial de Japón 2006 y lo confirmó en la pista: ganó todos sus partidos en la fase de grupos —incluido uno histórico ante el «Dream Team» estadounidense (con LeBron James, Kobe Bryant y Dwyane Wade), aunque fue en la fase de grupos y EEUU se tomó la revancha en la final—, y derrotó a Argentina en las semifinales.
La final ante Estados Unidos fue una derrota con la cabeza alta: España compitió hasta el último cuarto ante el mejor equipo del mundo. La medalla de plata representó el segundo resultado en la historia olímpica española y confirmó a la selección como la segunda mejor del planeta. Años después, muchos especialistas consideran que aquel equipo español era el mejor de Europa con diferencia, muy por encima de cualquier otro rival continental.
Londres 2012 y Río 2016: el ciclo completo
En Londres 2012, España llegó de nuevo a la final olímpica y repitió la plata, de nuevo ante Estados Unidos. El equipo seguía siendo extraordinario, con los hermanos Gasol en plena madurez y Navarro y Rubio como articuladores del juego.
En Río 2016, con la generación dorada ya en su ocaso, España ganó el bronce, derrotando a Australia en el partido por el tercer puesto. Fue la cuarta medalla olímpica consecutiva, un récord histórico para el baloncesto europeo.
Figuras olímpicas
Los nombres que más aparecen en el historial olímpico español son Pau Gasol —presente en todos los ciclos desde 2004 hasta 2016— y Marc Gasol, fundamental en los torneos de 2008, 2012 y 2016. Juan Carlos Navarro y Ricky Rubio completaron el núcleo de una selección que fue siempre más que la suma de sus partes.