El balonmano español ha dado al deporte mundial una serie de figuras cuya influencia va más allá de los títulos. Porteros casi imbatibles, extremos de velocidad extraordinaria y pivotes de fuerza y técnica irreprochables han sido los pilares sobre los que se ha construido el dominio de Los Hispanos y el crecimiento de Las Guerreras. Aquí repasamos a las más importantes.
David Barrufet: el mejor portero del mundo
David Barrufet (Manresa, Barcelona, 1970) es, para gran parte de los expertos y entrenadores de balonmano mundial, el mejor portero de la historia del balonmano. Durante más de quince años fue el guardameta titular del FC Barcelona y de la selección española, en una época en la que el Barça era el club dominante del balonmano europeo y Los Hispanos comenzaban su ascenso hacia la cima mundial.
Barrufet poseía una capacidad de anticipación y de lectura del juego que lo distinguía de todos sus contemporáneos. Su posición dentro de la portería, siempre activa y dinámica, y su capacidad para lanzarse a parar penales y sietes metros en los momentos más decisivos lo convirtieron en un jugador que marcaba diferencias en los encuentros clave. Ganó prácticamente todos los títulos disponibles a nivel de club y selección, y su nombre sigue siendo citado por los aficionados al balonmano de todo el mundo como el referente máximo de su posición.
Ángel Hermida y la generación fundadora
Antes de los grandes títulos, hubo una generación de jugadores que sentaron las bases del balonmano español de alta competición. Ángel Pérez y otros internacionales de los años ochenta y noventa contribuyeron al crecimiento de un deporte que necesitaba referentes para poder crecer. Jugadores formados en los primeros grandes clubes españoles —Barcelona, Madrid, Bidasoa, Valladolid— establecieron la cultura competitiva sobre la que se construiría el dominio posterior.
El relevo generacional fue constante y ordenado: cuando Barrufet comenzó a retirarse, un nuevo grupo de jugadores ya estaba preparado para tomar el testigo. Esta capacidad de renovación, característica del balonmano español, ha sido uno de los factores que explica la continuidad de los éxitos a lo largo de más de veinte años.
Víctor Tomàs: el mejor extremo de su generación
Víctor Tomàs Pascual (L’Hospitalet de Llobregat, Barcelona, 1984) es, junto a Barrufet, el jugador más laureado del balonmano español. Especialista en la posición de extremo derecho, Tomàs desarrolló prácticamente toda su carrera profesional en el FC Barcelona, convirtiéndose en uno de los iconos de la camiseta azulgrana y en el mejor extremo del mundo en su posición durante varios años.
Su velocidad, su capacidad de finalización desde ángulos imposibles y su sentido del juego colectivo lo hicieron imprescindible tanto en el Barça como en Los Hispanos. Fue elegido mejor extremo del mundo en varias ediciones de los premios del balonmano internacional y acumuló títulos de Liga de Campeones, Supercopas de Europa, ligas nacionales y con la selección. Su historia en el Barça es también la historia del balonmano español moderno: una tradición de excelencia construida sobre el trabajo, el talento y una filosofía de juego reconocible en todo el mundo.
Dani Sarmiento: la velocidad hecha balonmano
Dani Sarmiento (Arrecife, Lanzarote, 1981) representó durante años la línea de extremos canarios y españoles de enorme velocidad que ha sido una de las señas de identidad del balonmano español. Su rapidez en los contragolpes, su capacidad de completar fases que parecían imposibles y su actitud competitiva lo convirtieron en un jugador muy apreciado tanto en el balonmano de club como en Los Hispanos.
Sarmiento participó en varias de las grandes victorias de la selección española durante la primera década del siglo XXI y fue un ejemplo de cómo los jugadores de posiciones aparentemente secundarias —como el extremo— podían ser determinantes en la arquitectura del juego colectivo de Los Hispanos.
Alexandrina Barbosa: referente del balonmano femenino en España
Alexandrina Barbosa (Portugal, 1978) es un caso singular en el balonmano español: nacida en Portugal, desarrolló gran parte de su carrera profesional en los clubes españoles y fue durante años una de las mejores pivotes del mundo en el balonmano femenino. Su paso por clubs como el Itxako y otros equipos de la liga española de balonmano femenino fue determinante para elevar el nivel de la competición nacional.
Aunque internacionalmente representó a Portugal —y es una de las grandes figuras históricas del balonmano luso—, su presencia en el balonmano español fue enriquecedora y dejó una huella clara en el desarrollo del juego de pivot en la liga femenina española. Fue nombrada en múltiples ocasiones mejor pivot del mundo y es un referente ineludible del balonmano femenino europeo de los años 2000 y 2010.
Los Hispanos hoy: la renovación constante
Una de las grandes fortalezas del balonmano español es su capacidad de renovación. Cuando se retiran los grandes nombres, nuevos jugadores toman el relevo con naturalidad, gracias a un sistema de formación que incluye selecciones nacionales en todas las categorías inferiores y una liga ASOBAL que sigue siendo una de las más competitivas de Europa.
Jugadores de la nueva generación, como Gonzalo Pérez de Vargas (considerado el mejor portero del mundo en activo en años recientes) o Alex Dujshebaev (hijo del legendario entrenador y jugador ruso-español Talant Dujshebaev), continúan la tradición de excelencia de Los Hispanos y garantizan que el balonmano español seguirá compitiendo por los títulos más importantes del mundo durante los próximos años.