El bote en balonmano funciona de forma diferente a como lo imagina alguien que viene del baloncesto. En balonmano, el bote es una herramienta más del jugador pero no es imprescindible: se puede correr con el balón en la mano hasta tres pasos. Eso hace que la regla del doble bote tenga su propia lógica.
Cómo funciona el bote en balonmano
Un jugador puede botar el balón de forma continua tantas veces como quiera, sin límite. La clave está en la continuidad: mientras el bote no se interrumpa, el jugador puede seguir botando.
El problema aparece cuando el jugador recoge el balón (lo controla con la mano o las manos) después de haber botado y luego intenta botar de nuevo. En ese momento, ya ha “tomado posesión” del balón y el bote se considera terminado.
La infracción: doble bote
El doble bote ocurre en esta secuencia:
- El jugador bota el balón.
- Recoge el balón (lo agarra con control).
- Vuelve a botar el balón.
El paso 3 es la infracción. Una vez que el jugador ha tomado posesión, debe o bien pasar, o bien lanzar, o bien dar hasta tres pasos antes de hacer cualquiera de las dos cosas anteriores.
El toque accidental no es doble bote
Si el balón rebota en las manos del jugador sin que este llegue a controlarlo (un pase que se le escapa y vuelve), no se considera doble bote aunque el balón lo toque varias veces. La clave es si hay control intencional.
Combinación legal de bote y pasos
Lo que sí está permitido es la combinación clásica del balonmano:
- Tres pasos con el balón en la mano.
- Botar el balón.
- Recoger el bote.
- Otros tres pasos y lanzar.
Esta secuencia es completamente legal y es la forma natural de progresar hacia portería.
Consecuencias
El doble bote es pérdida de posesión. El equipo contrario reinicia el juego con un lanzamiento desde el punto de la infracción, con los rivales a al menos 3 metros.