El lanzamiento en apoyo es una de las técnicas básicas del balonmano y la primera que aprenden los jugadores principiantes. A diferencia del espectacular lanzamiento en salto que se ve en la élite, el lanzamiento en apoyo se ejecuta con los pies en el suelo, lo que aporta mayor estabilidad pero menos ángulo de tiro.
Esta técnica es especialmente útil en situaciones donde no hay presión defensiva directa: tiros libres, situaciones de superioridad numérica o cuando el jugador recibe el balón en buena posición sin que un defensor llegue a tiempo. También es el recurso habitual de los pivotes cuando reciben un pase en el área de seis metros y necesitan lanzar de inmediato.
Desde el punto de vista reglamentario, el lanzamiento en apoyo no tiene normas propias distintas al resto de lanzamientos. Lo que el árbitro controla es el número de pasos previos, la posición respecto al área y que el jugador no sostenga el balón más de tres segundos sin moverse.
La importancia de la posición del cuerpo
Un buen lanzamiento en apoyo requiere que el peso del cuerpo se transfiera hacia adelante en el momento del disparo. El jugador debe apoyar el pie contrario al brazo lanzador ligeramente adelantado, flexionar las rodillas y girar las caderas al soltar el balón para maximizar la potencia.
Uso táctico en el juego colectivo
En sistemas de juego colectivos, el lanzamiento en apoyo permite disparar rápidamente en transición antes de que la defensa se organice. Los extremos suelen usarlo en ángulos muy cerrados, buscando el palo más lejano con un tiro colocado en lugar de uno potente.