La regla de los pasos es una de las más básicas del balonmano y una de las que más afecta al ritmo del juego. Saber exactamente cuántos pasos se pueden dar y en qué condiciones ayuda a entender por qué los jugadores toman ciertas decisiones en ataque.
La regla: tres pasos y tres segundos
En balonmano, un jugador puede:
- Dar hasta tres pasos con el balón en la mano sin botarlo.
- Mantener el balón hasta tres segundos sin moverse ni botarlo.
Superar cualquiera de estos dos límites sin pasar, lanzar ni botar es infracción.
El bote cambia el contador
El bote es la clave del movimiento en balonmano. Un jugador puede:
- Recibir el balón y dar tres pasos.
- Botar el balón (una o varias veces).
- Recoger el bote y dar otros tres pasos antes de lanzar o pasar.
Esta secuencia es completamente legal y permite a los jugadores recorrer grandes distancias manteniendo el balón. Lo que no se puede hacer es recoger el propio bote y volver a botarlo (eso es doble bote).
La regla en los saltos de lanzamiento
Cuando un jugador va a lanzar en salto, los árbitros son algo más flexibles con la interpretación de los pasos, ya que el impulso y la biomecánica del lanzamiento incluyen movimientos que no son estrictamente “pasos” según el sentido literal. Lo importante es que no haya un desplazamiento lineal claramente excesivo.
Consecuencias de la infracción
Si el árbitro pita pasos, el balón pasa al equipo contrario, que reinicia el juego con un lanzamiento desde el lugar de la infracción. Los rivales deben estar a al menos 3 metros del lanzador.
No existe sanción adicional: no hay tarjeta, no hay exclusión. Es solo pérdida de posesión.
En el juego real
Los pasos es una de las infracciones que más discuten los aficionados, especialmente en las entradas a portería. Los árbitros suelen ser más estrictos en las fases de ataque posicional y algo más permisivos en el contraataque rápido, aunque el reglamento es el mismo en ambos casos.