En balonmano existe un sistema de sanciones disciplinarias escalonado que va desde la amonestación verbal hasta la descalificación definitiva. Las tarjetas son el instrumento visible de ese sistema, y entender qué significa cada una ayuda a seguir el partido con mucho más criterio.
La amonestación (sin tarjeta)
Antes de mostrar cualquier tarjeta, el árbitro puede hacer una amonestación verbal señalando al jugador con el dedo. Es el primer paso de la escala disciplinaria y avisa al jugador de que su conducta no es aceptable.
Tarjeta amarilla: la advertencia formal
La tarjeta amarilla es la primera sanción oficial. Se muestra por conductas como:
- Protestas reiteradas o irrespetuosas hacia el árbitro.
- Conducta antideportiva leve (gestos, palabras inapropiadas).
- Infracciones repetidas sin entrar en la gravedad de la exclusión.
Un jugador solo puede recibir una tarjeta amarilla durante todo el partido. Si vuelve a cometer una infracción similar, la siguiente sanción será directamente una exclusión de 2 minutos.
Un equipo completo también tiene un límite de tarjetas amarillas. Si el cuerpo técnico acumula demasiadas, los árbitros pueden escalar a exclusiones o tarjetas rojas.
Tarjeta roja: la descalificación
La tarjeta roja supone la expulsión definitiva del jugador del partido. Este debe abandonar no solo el campo sino también la zona de banquillo. Se muestra por:
- Tercera exclusión de 2 minutos acumulada (tres dedos levantados + tarjeta roja).
- Falta grave con violencia o peligro para la integridad de un rival.
- Conducta gravemente antideportiva.
Diferencia clave con el fútbol: tras una tarjeta roja, el equipo solo juega en inferioridad durante 2 minutos. Pasado ese tiempo, un sustituto puede entrar. La ventaja en campo dura mucho menos que en el fútbol.
Tarjeta azul: el informe disciplinario
La tarjeta azul es la sanción más severa. Se usa para faltas especialmente violentas o agresiones. Además de la descalificación inmediata, el caso se envía a la comisión disciplinaria de la competición, que puede imponer suspensiones adicionales que afecten a partidos futuros.