El tiempo muerto en balonmano es un recurso táctico valioso. Con solo tres por partido, los entrenadores deben usarlos con criterio: para frenar un parcial del rival, reorganizar la defensa, dar instrucciones en un momento clave o simplemente dar descanso físico a los jugadores en los momentos más exigentes.
Cuántos tiempos muertos hay
Según el reglamento actual de la IHF, cada equipo dispone de tres tiempos muertos por partido a lo largo de los 60 minutos reglamentarios. La distribución máxima es dos en la primera parte y dos en la segunda, pero nunca más de tres en total.
En las prórrogas, cada equipo tiene derecho a un tiempo muerto adicional por cada prórroga completa (por ejemplo, si se juegan dos prórrogas, un tiempo muerto por cada una).
Duración: 1 minuto
Cada tiempo muerto dura exactamente 1 minuto. Los jugadores se dirigen al banquillo, el entrenador da las instrucciones y el árbitro o la mesa avisa cuando queda tiempo para reanudar. El partido se reanuda con una reanudación de juego desde el punto donde se detuvo.
Cómo se pide
El tiempo muerto no se pide al árbitro sino al cronometrador de la mesa de control. El oficial de equipo (entrenador o delegado) hace la señal de “T” con las manos ante la mesa. El cronometrador lo concede en cuanto el juego se detiene, siempre que el equipo solicitante tenga la posesión en ese momento.
Si el equipo solicita el tiempo muerto pero el rival tiene el balón, el tiempo muerto se concede en el siguiente momento de posesión del equipo solicitante o en la siguiente parada natural del juego.
Tiempo muerto oficial
Los árbitros también pueden decretar tiempos muertos oficiales por motivos ajenos a los equipos: lesiones, problemas con el equipamiento, consultas de vídeo o cualquier situación que requiera detener el partido. Estos tiempos no consumen el cupo de los equipos.
El uso estratégico
Los mejores entrenadores guardan al menos un tiempo muerto para el último tramo del partido. Un tiempo muerto bien colocado puede:
- Frenar un parcial adverso de 3 o 4 goles seguidos.
- Dar instrucciones específicas para defender la ventaja en los últimos minutos.
- Romper el ritmo del rival antes de un lanzamiento de 7 metros crucial.
- Dar descanso a los jugadores más cargados en el tramo final.