El balk es una de las reglas más técnicas y controvertidas del béisbol. Existe para evitar que el pitcher engañe a los corredores con movimientos falsos que simulen un lanzamiento o un intento de pickoff. Su aplicación requiere que haya al menos un corredor en base; si las bases están vacías, no existe el balk aunque el pitcher haga un movimiento irregular.
El pitcher debe completar de forma continua y sin interrupciones el movimiento que ha iniciado. Si comienza el giro para lanzar al bateador y se detiene —aunque sea por un instante— sin haber separado el pie del caucho y sin intentar un pickoff válido a una base, el árbitro pita balk. Del mismo modo, si el pitcher intenta retirar a un corredor en primera pero no da un paso hacia esa base antes del lanzamiento, también es balk.
Hay más de doce situaciones diferentes que el reglamento MLB define explícitamente como balk. Algunas son evidentes —como tirar la pelota al suelo sin intención de lanzar—; otras son extremadamente sutiles y generan debate incluso entre árbitros experimentados.
El balk desde la posición de wind-up y desde el stretch
El pitcher puede lanzar desde dos posiciones: el wind-up completo y el set o stretch. Desde el wind-up, cualquier movimiento que comience el ritual de lanzamiento debe completarse. Desde el stretch, el pitcher debe detenerse completamente —con la pelota en ambas manos frente al cuerpo— antes de lanzar o intentar un pickoff. No hacer esa parada es balk.
Implicaciones estratégicas
El balk es una herramienta que los corredores intentan provocar: con salidas amplias y movimientos que pongan en apuros al pitcher, un corredor hábil puede conseguir que el pitcher se precipite o se confunda. Los pitchers trabajar mentalmente la gestión de corredores para no caer en esta trampa en momentos de presión.