En béisbol, no todos los batazos buscan un hit. A veces, la estrategia más inteligente es sacrificarse a uno mismo para beneficiar al equipo. Las jugadas de sacrificio son una muestra de la riqueza táctica de este deporte: el bateador renuncia a su oportunidad de llegar a base para hacer avanzar a sus compañeros o para anotar una carrera importante.
Existen dos tipos principales de sacrificio. El toque de sacrificio (sacrifice bunt) consiste en tocar la pelota suavemente con el bate para que ruede despacio por el cuadro interior. Los fielders, al ir a buscar la bola, deben decidir entre sacar al bateador en primera o intentar sacar al corredor que avanza. El objetivo del equipo atacante es que al menos el corredor avance.
El fly de sacrificio (sacrifice fly) es completamente diferente. El bateador golpea con fuerza hacia el exterior del campo. El outfielder atrapa el batazo y el bateador queda eliminado, pero el corredor en tercera base puede salir corriendo en cuanto la pelota es atrapada y llegar a home para anotar.
Cómo se anota un sacrificio
En el marcador y las estadísticas, los sacrificios se registran de forma especial. El bateador recibe una “SAC” (sacrifice) en su ficha, pero no se le anota un turno al bate oficial, lo que protege su promedio. En el caso del fly de sacrificio que produce una carrera impulsada, el bateador recibe además un RBI.
Cuándo se usa el sacrificio
Los managers suelen ordenar un sacrificio cuando hay corredores en primera o segunda base con menos de dos outs y el equipo necesita asegurar avanzar al corredor. También se usa cuando hay un corredor en tercera con menos de dos outs y se quiere asegurar la carrera aunque cueste un out.