La regla del infield fly es una de las normas más singulares y menos conocidas del béisbol, pero su existencia tiene una lógica impecable. Fue introducida en 1895 precisamente para proteger a los equipos que atacan de una trampa defensiva que podría resultar injusta y demasiado favorable para la defensa.
Imagine la situación: hay corredores en primera y segunda base con un out. El bateador golpea un pop-up elevado hacia el cuadro interior. Sin la regla del infield fly, los corredores quedarían en una posición complicada: si salen corriendo y la pelota es atrapada, podrían ser eliminados en sus bases; si se quedan, el fielder podría dejar caer la pelota a propósito y hacer un doble play.
Con la regla del infield fly, el árbitro declara al bateador eliminado en cuanto ve que el fielder puede atrapar la pelota con esfuerzo ordinario. Esto libera a los corredores de la incertidumbre: pueden quedarse o avanzar según su criterio, sabiendo que el bateador ya está out.
Quién puede señalar el infield fly
Cualquiera de los árbitros presentes en el campo puede señalar el infield fly. Lo hacen levantando el brazo derecho con el puño cerrado y gritando “infield fly” o “batter is out”. La señal debe hacerse antes de que la pelota toque el suelo.
Excepciones a la regla
El infield fly no se aplica a los bunts (toques) ni a las líneas rasantes (line drives). Solo se aplica a los batazos elevados que podrían ser atrapados con esfuerzo normal. Tampoco se aplica con menos de dos corredores en base en posición que genere el riesgo del doble play.