El BMX Freestyle es una disciplina que no podría existir sin el BMX Racing, pero que rápidamente encontró su propio camino y su propia identidad. Desde los primeros trucos en superficies planas de los años 80 hasta los double backflips de los Juegos Olímpicos, la evolución del Freestyle es una historia de creatividad sin límites.
Los años 80: el nacimiento del freestyle
A finales de los años 70, mientras el BMX Racing se organizaba con federaciones y campeonatos, algunos riders empezaron a explorar algo diferente. En lugar de correr contra otros ciclistas, preferían explorar qué trucos podían hacer con sus bicicletas. El primero en ganar notoriedad por ese camino fue Bob Haro, un rider californiano que comenzó a realizar demostraciones de trucos en eventos de racing y que se convirtió en la primera figura reconocida del BMX Freestyle.
Haro, junto a su compañero de equipo Ron Wilkerson y otros pioneers, desarrolló los primeros trucos sistemáticos del BMX: wheelies (rodar sobre la rueda trasera), manual (rodar sobre la rueda trasera sin pedalear), endo (rodar sobre la rueda delantera) y las primeras combinaciones aéreas en rampas improvisadas.
A principios de los años 80, el freestyle comenzó a tomar sus primeras formas reconocibles. Surgieron tres disciplinas principales: el flatland (trucos en superficie plana), el street (trucos en entornos urbanos con escaleras y barandillas) y el vert o ramp (trucos en rampas y halfpipes).
El flatland: la disciplina más artística
El flatland fue la primera forma de freestyle en ganar reconocimiento. En una superficie completamente plana, sin rampas ni obstáculos, los riders desarrollaron un vocabulario de trucos de equilibrio y rotación extraordinariamente complejo. Figuras como Matthias Dandois —apodado el “flipman”— llevaron el flatland a un nivel artístico que muchos describen más cercano al ballet que al ciclismo convencional.
El flatland nunca llegó a los Juegos Olímpicos (la modalidad olímpica es el Park), pero tiene sus propios campeonatos del mundo y una comunidad de practicantes apasionada en todo el mundo. Es la disciplina del BMX más técnica y menos espectacular para el público no iniciado, pero la más valorada por los conocedores.
Los X Games: el escaparate global
La gran explosión mediática del BMX Freestyle llegó con los X Games. Lanzados en 1995 por ESPN bajo el nombre de Extreme Games, los X Games se convirtieron rápidamente en el mayor evento de deportes de acción del mundo. El BMX fue uno de sus deportes protagonistas desde el principio, con competiciones de park, vert, street y dirt.
Los X Games transformaron el BMX Freestyle de varias maneras. Primero, lo hicieron visible a millones de espectadores en todo el mundo a través de la televisión. Segundo, introdujeron una dimensión competitiva con premios en metálico que permitió a los mejores riders profesionalizarse. Tercero, crearon un contexto en el que la progresión técnica del deporte se aceleró enormemente: la presión de competir en el mayor escenario del mundo empujó a los riders a intentar trucos cada vez más difíciles.
Nombres como Dave Mirra (el rider más condecorado en la historia de los X Games), Mat Hoffman (pionero del vert BMX) y Ryan Nyquist se convirtieron en estrellas globales gracias a los X Games.
La transición al park olímpico
El BMX Freestyle Park —la disciplina olímpica— es en cierta medida una síntesis de las distintas modalidades del freestyle. Combina elementos del vert (las grandes rampas y cuartos de tubo), del park (el uso creativo de distintos obstáculos) y, en menor medida, del dirt (algunos trucos aéreos de origen callejero).
El formato de 60 segundos del park olímpico fue diseñado para maximizar el espectáculo televisivo y la comprensibilidad para el público general. Es más accesible visualmente que el flatland o el street, y al mismo tiempo permite trucos de altísima dificultad que generan la emoción necesaria para un evento olímpico.
La inclusión del BMX Freestyle Park en Tokyo 2020 representó la culminación de cuatro décadas de evolución. De los primeros wheelies de Bob Haro en los años 80 a los double backflips de Logan Martin en Tokyo: el Freestyle recorrió un camino de innovación constante que lo llevó al escenario deportivo más importante del planeta.