El motocross llega a las bicicletas
A principios de los años 70, el motocross era uno de los deportes de motor más populares de California. Los circuitos de tierra con saltos y curvas cerradas atraían a miles de aficionados, y los jóvenes soñaban con pilotar las grandes motos de competición. Pero las motos eran caras, peligrosas para los menores y legalmente prohibidas para los adolescentes. La solución fue evidente: reproducir el mismo tipo de circuito, con los mismos saltos y la misma emoción, usando las bicicletas que ya tenían.
Así nació el BMX. No fue una invención de un solo inventor ni el resultado de un estudio de mercado. Fue la iniciativa espontánea de cientos de jóvenes californianos que empezaron a construir circuitos de tierra en solares vacíos, terrenos baldíos y zonas de extrarradio. Las primeras bicicletas utilizadas no eran las pequeñas de 20 pulgadas que hoy identificamos con el BMX: eran bicicletas convencionales a las que se les quitaban los guardabarros y los accesorios para hacerlas más ligeras y manejables en los saltos.
Las primeras carreras organizadas
El nombre de Scot Breithaupt aparece repetidamente en los relatos de los orígenes del BMX. Con apenas 13 años, en 1970, Breithaupt comenzó a organizar carreras informales en su barrio de Long Beach, California. Construyó circuitos de tierra, estableció normas básicas y reunió a grupos de jóvenes para competir. Su iniciativa fue pionera en dar al BMX una estructura de competición, aunque todavía muy primitiva.
Esas primeras carreras no tenían árbitros, cronómetros ni puntuaciones oficiales. Eran simples carreras de bicicleta por circuitos de tierra, pero contenían ya todos los elementos esenciales del BMX Racing moderno: una salida simultánea, un circuito con saltos y curvas, y una meta.
El papel del cine: On Any Sunday
Un hito cultural fundamental en la difusión del BMX fue el documental On Any Sunday (1971), del director Bruce Brown. La película, dedicada principalmente al motocross y a otras disciplinas de motor, incluía una escena breve pero memorable en la que un grupo de niños de California corrían con sus bicicletas por un circuito de tierra imitando el motocross. Esas imágenes captaron perfectamente el espíritu del naciente BMX y llegaron a millones de espectadores, actuando como una publicidad involuntaria pero extraordinariamente efectiva.
Tras el estreno del documental, el número de jóvenes que querían practicar este nuevo “motocross en bicicleta” creció de manera notable en todo California y comenzó a extenderse hacia otros estados.
Las bicicletas de los pioneros
Las primeras bicicletas de BMX no eran las máquinas especializadas de hoy. Los primeros riders usaban bicicletas de talla estándar, principalmente de marca Schwinn Sting-Ray, una bicicleta popular en los años 60-70 en Estados Unidos con ruedas de 20 pulgadas, asiento largo y manillar alto. Precisamente ese tamaño de rueda —20 pulgadas— se convirtió en el estándar del BMX porque era la medida más habitual entre los jóvenes de la época.
Los mecánicos y los propios riders empezaron a modificar sus bicicletas para hacerlas más adecuadas para las carreras: reforzaban los cuadros, eliminaban los accesorios innecesarios y ajustaban las relaciones de transmisión. De esos talleres improvisados surgieron las primeras bicicletas que se pueden reconocer como genuinamente BMX.
California, epicentro de una revolución
California en los años 70 era el caldo de cultivo perfecto para este tipo de fenómenos. La cultura juvenil californiana, marcada por el surf, el skate y el culto a la vida al aire libre, tenía una predisposición natural hacia los deportes de adrenalina y la cultura DIY (hazlo tú mismo). El BMX encajaba perfectamente en ese ecosistema: era barato, accesible, podía practicarse en cualquier terreno sin instalaciones especiales y ofrecía la misma emoción de velocidad y saltos del motocross sin necesitar una moto.
Antes de que terminara la década de los 70, el BMX había dejado de ser un fenómeno local de California para convertirse en un movimiento nacional en Estados Unidos, con clubes, circuitos, competiciones y una floreciente industria de bicicletas especializadas.