Los World Games —organizados por la International World Games Association (IWGA) bajo el paraguas del Comité Olímpico Internacional— son la competición multideportiva más importante para los deportes que no forman parte del programa olímpico. Para disciplinas como la capoeira, los World Games representan a la vez un escaparate de primer nivel y un peldaño en el proceso de legitimización deportiva internacional.
La capoeira en los World Games
La capoeira ha tenido presencia en los World Games en diferentes formatos a lo largo de los años. En algunas ediciones ha participado como disciplina de exhibición o en programas culturales paralelos a la competición principal; en otras ha intentado participar en la competición oficial con resultados variables según la edición. La inclusión permanente de la capoeira en el programa de los World Games requiere que la IWGA reconozca a una federación internacional de capoeira como interlocutora válida, lo que a su vez requiere que la comunidad capoeirista resuelva su fragmentación organizativa.
El desafío es circular: para ser reconocida en los World Games se necesita una federación única y representativa, pero crear esa federación única requiere el consenso de grupos que históricamente han preferido su autonomía. La capoeira no es el único deporte que enfrenta este problema —varias artes marciales han tardado décadas en unificarse— pero la dimensión cultural y filosófica de la disputa entre Angola y Regional añade una complejidad que va más allá de la simple rivalidad entre grupos deportivos.
Los argumentos a favor de la inclusión olímpica
Los defensores de la inclusión olímpica de la capoeira argumentan que sería un reconocimiento histórico para un arte que nació entre los más marginalizados de la historia y que representa una de las formas más auténticas de patrimonio cultural inmaterial. También argumentan que la exposición olímpica impulsaría la financiación pública de la capoeira en Brasil y en otros países, beneficiando a las academias y a los mestres más vulnerables económicamente.
Desde el punto de vista deportivo, la capoeira tiene características que podrían hacerla atractiva en un programa olímpico: es visualmente espectacular, accesible para el público no especializado, inclusiva en términos de tamaño y tipo físico (a diferencia de las artes marciales de categorías de peso muy estrictas), y tiene una dimensión musical única que la distingue de cualquier otro deporte de combate.
Los argumentos en contra
Los argumentos en contra son poderosos y provienen principalmente de la comunidad Angola. Para los angoleiros, la olimpización de la capoeira significaría la victoria definitiva de una visión que reduce el arte a su dimensión atlética, ignorando o marginalizando su profundidad cultural, musical e histórica. Temen que el modelo olímpico —con su énfasis en la victoria individual, la espectacularidad y la objetividad de los criterios— sea incompatible con lo que hace a la capoeira única.
Hay también argumentos prácticos: los sistemas de puntuación existentes son insuficientemente objetivos para el escrutinio olímpico. Un árbitro que valora la “musicalidad” de un jogo está tomando decisiones inevitablemente subjetivas. En deportes de combate olímpicos, los criterios de puntuación tienden a ser más binarios (punto válido/no válido, derribado/no derribado), y adaptar la capoeira a ese modelo implicaría cambiarla sustancialmente.
La situación actual
En la actualidad, el debate sobre la inclusión olímpica de la capoeira sigue abierto y activo. Hay grupos que trabajan activamente hacia esa inclusión —especialmente los grandes grupos de capoeira Regional y estilos contemporáneos— y otros que la rechazan explícitamente. Lo que parece claro es que si la capoeira llegara algún día a ser olímpica, sería a través de un formato que no satisfaría plenamente a todos los sectores de la comunidad capoeirista. La pregunta que muchos mestres se hacen es si el precio de la visibilidad olímpica valdría la transformación que implicaría para el arte.