La capoeira es practicada por millones de personas en todo el mundo, lo que la convierte en una de las artes marciales con mayor número de practicantes globales y, sin lugar a dudas, en la práctica cultural afrobrasileña con mayor proyección internacional. Las cifras exactas son difíciles de establecer porque la comunidad capoeirista está fragmentada en cientos de grupos y federaciones sin un organismo único que centralice los datos, pero las estimaciones más citadas hablan de entre 5 y 10 millones de practicantes en más de 150 países.
Brasil: el corazón del movimiento
Brasil concentra el mayor número de practicantes de capoeira del mundo. La práctica está presente en todas las regiones del país, desde las grandes metrópolis del Sur y Sudeste hasta el Nordeste, donde tiene sus raíces históricas más profundas. En Bahía, la capoeira es prácticamente omnipresente: academias en todos los barrios, rodas en las plazas y en la playa, y un peso cultural que no tiene equivalente en ninguna otra región del mundo.
La capoeira está presente también en las escuelas públicas de varios estados de Brasil como actividad curricular o extracurricular. En Salvador de Bahía, los programas de capoeira en escuelas de barrios vulnerables son una herramienta de inclusión social reconocida, que combina el desarrollo físico con la transmisión de cultura e identidad afrobrasileña.
La diáspora brasileña como vector de expansión
La comunidad brasileña en el exterior —que suma millones de personas en Europa, Estados Unidos, Japón y América Latina— ha sido el principal vector de expansión de la capoeira fuera de Brasil. Donde hay comunidad brasileña, hay capoeira. Las ciudades con mayor presencia de inmigrantes brasileños —Lisboa, Londres, París, Berlín, Tokio, Buenos Aires, Nueva York— tienen también las comunidades capoeiristas más activas y antiguas fuera de Brasil.
Sin embargo, la capoeira ha trascendido hace tiempo el ámbito de la diáspora brasileña para convertirse en una práctica que atrae a personas de todas las culturas y orígenes. En países como Francia, Alemania, Japón o Australia, la mayoría de los practicantes de capoeira no tienen origen brasileño: son personas que se enamoraron del arte por su estética, su profundidad cultural o simplemente por verla en una demostración o en un videojuego.
El futuro del crecimiento
El número de practicantes de capoeira ha crecido de manera sostenida en las últimas tres décadas y todo indica que seguirá creciendo. La combinación del reconocimiento UNESCO —que ha elevado el perfil del arte en los medios internacionales—, la presencia continuada en el entretenimiento popular, y la calidad de los programas de formación de mestres e instructores que garantizan la disponibilidad de enseñanza de calidad en cada vez más ciudades, son factores que apuntan a un crecimiento continuo. La pregunta que la comunidad capoeirista se hace no es si crecerá, sino cómo gestionar ese crecimiento manteniendo la autenticidad y la profundidad cultural que hacen de la capoeira algo más que un deporte o una moda.