La relación de España con la vela multicasco de competición es una historia de ambición, logros notables y una cultura del catamarán de playa que ha generado miles de aficionados en las costas mediterráneas. Desde los grandes sueños de la Copa América hasta los clubs de F18 que animan las playas de Cataluña y Valencia, el multicasco ocupa un lugar propio en la cultura náutica española.
El Desafío Español en la Copa América
El mayor hito de España en la vela de alto nivel está directamente ligado a la Copa América. La Real Federación Española de Vela y varios patrocinadores privados organizaron el Desafío Español para competir en la Copa América, con la idea de representar a la nación en la competición de vela más prestigiosa del mundo.
El momento más importante llegó cuando Valencia fue elegida sede del AC32 en 2007. La ciudad del Mediterráneo construyó el America’s Cup Building, una infraestructura náutica de primera categoría, y acogió a todos los equipos participantes durante años. El Desafío Español compitió en casa, lo que generó una atención mediática sin precedentes para la vela española.
Pedro Campos fue el skipper que llevó el barco español. Campos, uno de los regatistas más completos de su generación, con experiencia en la vela de altura y offshore, asumió el reto de llevar al Desafío hasta los play-offs de la Louis Vuitton Cup. El equipo llegó hasta las semifinales de la selección de challengers, donde fue eliminado. Sin embargo, competir en casa ante un público entregado fue un éxito por sí mismo: la Copa de Valencia 2007 fue la primera vez que muchos españoles se interesaron seriamente por la vela de competición.
La edición de Valencia también fue importante porque fue la última Copa America de monohullos convencionales antes de la revolución del foiling. El barco español Desafío Español era un monohull de 24 metros que compitió en regatas de ceñida y portante sin foils: la Copa que vendría tres ediciones después sería irreconocible.
Guillermo Altadill y los multihullos oceánicos
Guillermo Altadill es el regatista español más destacado en la vela de altura offshore. Aunque su trayectoria principal es en monohullos —con participaciones en la Vendée Globe y la Route du Rhum— Altadill ha tenido siempre un ojo puesto en los multihullos de alta velocidad que dominan la vela oceánica francesa.
Los IMOCA 60 en los que compite Altadill en la Vendée Globe están cada vez más influenciados por la tecnología del foiling de los multihullos de la Copa América. Los nuevos IMOCA 60 con foils, que permiten a los monohullos olímpicos superar los 30 nudos de media en travesías oceánicas, deben mucho a la investigación que los equipos de la Copa realizaron con los AC72 y AC50.
La vela offshore española, con Altadill como referencia, ha mirado siempre con admiración y algo de envidia hacia el mundo del multihull oceánico francés, donde barcos como el Gitana, el MACIF o el Banque Populaire han establecido récords oceánicos que parecen de ciencia ficción.
Regatistas españoles en el GC32 y el circuito profesional
El GC32 Racing Tour, el circuito profesional de catamaranes foiling que compite en localizaciones emblemáticas de Europa y América, ha contado con regatistas españoles en diferentes roles. Aunque España no ha tenido un equipo propio de forma continuada en el GC32, varios regatistas españoles han formado parte de tripulaciones internacionales en el circuito.
El modelo del GC32 —equipos de cinco personas compitiendo en catamaranes foiling de alto rendimiento— ha sido visto como una escuela de formación para la Copa América. Varios regatistas que pasaron por el circuito GC32 acabaron en equipos de la Copa. Para los españoles que aspiran al más alto nivel de la vela, el GC32 es un camino posible aunque exigente en términos de financiación.
La cultura del F18 en España
Más allá de la élite profesional, la verdadera cultura española del catamarán de regata vive en los clubs del Mediterráneo. El F18, la clase de catamarán de playa más popular del mundo, tiene una comunidad activa en España, especialmente en:
Cataluña: Clubs de la Costa Brava, el Delta del Ebro y el Barcelonés tienen flotas de F18 que compiten regularmente en regatas de clase. La tramontana y el levante crean condiciones perfectas para el catamarán de playa.
Comunidad Valenciana: Las playas del Golfo de Valencia tienen clubs con flota de F18 que organizan regatas regionales y participan en el circuito nacional. El levante mediterráneo, ese viento del este que sopla con regularidad en primavera y verano, es uno de los mejores vientos del mundo para el catamarán de playa.
Murcia y Andalucía: El Mar Menor (Murcia) y las costas del Mediterráneo andaluz tienen también presencia del F18. El Estrecho de Gibraltar, con sus vientos del poniente y el levante, ofrece condiciones extremas para los más aventureros.
La Federación Española de Vela organiza el Campeonato de España de F18, que concentra a los mejores regatistas nacionales en alguna de estas ubicaciones. El nivel competitivo es alto: algunos equipos españoles participan regularmente en el Campeonato del Mundo de F18 y se codean con los mejores del mundo.
El futuro de los multicascos en España
El futuro de la vela multicasco en España pasa por el programa olímpico del Nacra 17. La Real Federación Española de Vela tiene identificados a varios equipos con potencial para el ciclo olímpico de Los Ángeles 2028. La inversión en tecnificación y la mayor visibilidad del foiling gracias a las retransmisiones de la Copa América y los Juegos Olímpicos están atrayendo a jóvenes regatistas hacia la clase.
España tiene todas las condiciones naturales para ser competitiva en Nacra 17: vientos mediterráneos consistentes para entrenar, una tradición en vela de pequeñas embarcaciones, y una red de clubs costeros que pueden producir los futuros campeones de una clase que requiere tanto técnica como valentía.