La feed zone o zona de avituallamiento es el punto de una carrera donde los ciclistas pueden recargar comida, agua y material. En gravel, las feed zones tienen características propias que las diferencian de las del ciclismo de carretera profesional: están más separadas entre sí, el corredor tiene más autonomía para gestionar qué lleva y la estrategia nutricional es fundamental para terminar la carrera en buenas condiciones.
Cómo funcionan las feed zones en gravel
En las carreras de gravel con avituallamiento organizado, los puntos suelen estar distribuidos cada 50-80 km dependiendo del recorrido y de la disponibilidad de infraestructura. En cada feed zone hay suministro de agua, y según el evento, también alimentos (fruta, barritas, bebida isotónica, comida salada). En muchos casos, el corredor tiene la opción de tener una bolsa de material personal depositada previamente.
El paso por la feed zone suele ser rápido: parar el mínimo tiempo posible para reponer bidones y coger comida, sin perder ritmo ni tiempo más del necesario. En carreras de larga distancia, la suma de los tiempos de parada puede ser significativa.
Diferencias con el ciclismo de carretera
En el ciclismo de carretera profesional, el corredor pasa a gran velocidad por la feed zone y recoge una musette (bolsa de tela) con la comida preparada por el equipo, sin detenerse. Todo está gestionado por el equipo de asistentes.
En gravel, el ciclista casi siempre se detiene o reduce drásticamente la velocidad, ya que lleva mucho más material encima (bolsillos del maillot, bolsas de bikepacking) y la transferencia de objetos a alta velocidad es más compleja. Además, en muchos formatos de gravel el ciclista no tiene asistente personal, lo que obliga a gestionar solo la recarga.
Estrategia de alimentación en carreras largas de gravel
En una carrera de gravel de más de 100 km, la alimentación no es opcional: es parte de la estrategia de carrera. Los errores nutricionales son una de las causas más frecuentes de abandono o de colapso en la segunda mitad de la carrera. Algunos principios básicos:
Comer antes de tener hambre. A partir de la primera hora, hay que ingerir hidratos de carbono de forma regular, sin esperar a sentir fatiga o hambre. Cuando llega la sensación de vacío, el déficit energético ya es considerable.
Combinar comida real y geles. Las carreras muy largas requieren comida más sólida y saciante, no solo geles. Plátanos, dátiles, arroz prensado, sándwiches y bollos son habituales en los avituallamientos de gravel.
Hidratación y sales. En condiciones de calor, la pérdida de sodio puede ser tan limitante como la energética. Las pastillas de electrolitos son un recurso habitual entre los gravistas en carreras estivales.
La feed zone es, en definitiva, un momento clave de la carrera donde una buena gestión puede marcar la diferencia entre una segunda mitad sólida o un agotamiento prematuro.