El pacing es la estrategia de distribución del esfuerzo a lo largo de una carrera o ruta de larga distancia. En gravel, donde las carreras pueden durar entre 4 y 30 horas según el formato, el pacing es una de las habilidades más determinantes para llegar a meta en buenas condiciones. Un mal pacing en las primeras horas puede arruinar la segunda mitad de la carrera de forma irreversible.
Por qué el pacing es diferente en gravel
En una carrera de ciclismo de carretera de un día, el pacing depende en gran medida de la táctica de grupo: se rueda en pelotón, se escalan los esfuerzos para los momentos clave y hay momentos de recuperación real mientras se rueda a rueda. En gravel, especialmente en eventos largos, el ciclista va frecuentemente solo o en grupos pequeños, no existe el beneficio de rodarse en grupos grandes durante horas y la duración del esfuerzo hace que los errores de intensidad sean acumulativos.
Salir fuerte en los primeros 30-60 km de una carrera de 200 km puede parecer inofensivo, pero el cuerpo lleva una deuda energética y muscular que aparece con dureza en las últimas decenas de kilómetros. La fatiga acumulada en el gravel largo no tiene marcha atrás: una vez que las piernas se vaciaron, no hay forma de recuperarlas.
El concepto de negative split
El negative split es la estrategia de completar la segunda mitad de la carrera en menos tiempo (o a mayor potencia media) que la primera. Es la distribución de esfuerzo óptima en pruebas de resistencia de larga duración: significa que el ciclista llegó a la mitad de la prueba con reservas suficientes para mantener o aumentar el ritmo.
En gravel largo, lograr un negative split es ambicioso pero orientativo: incluso si no se consigue estrictamente, la idea de guardar energía para la segunda mitad es la actitud correcta. El objetivo es llegar al kilómetro 100 de una carrera de 200 km con la sensación de que todavía queda mucho en las piernas.
Herramientas para gestionar el pacing
Potenciómetro: es la herramienta más precisa para el pacing. Permite establecer una potencia objetivo (habitualmente expresada como porcentaje del FTP) y mantenerse en ese rango durante toda la carrera, independientemente de la pendiente del terreno.
Frecuencia cardíaca: es una alternativa válida, especialmente para ciclistas sin potenciómetro. La frecuencia cardíaca responde algo más lento a los cambios de intensidad, pero da una indicación fiable del esfuerzo real del organismo.
Percepción del esfuerzo: en ausencia de datos, la escala de esfuerzo percibido (RPE) sigue siendo una guía útil. En una carrera larga de gravel, el objetivo es rodar en un esfuerzo que se perciba como sostenible, donde todavía se puede hablar con frases cortas y no se siente urgencia de reducir el ritmo.
La tentación del inicio rápido
El mayor enemigo del pacing en gravel es el ambiente de salida de carrera. La adrenalina, el ritmo del grupo inicial y la sensación de ir cómodo cuando el cuerpo está fresco llevan a muchos ciclistas a salir bastante por encima de su ritmo sostenible. La disciplina de los primeros kilómetros, dejando pasar a ciclistas que salen más fuerte y controlando el impulso de seguirles, es una de las decisiones más importantes de cualquier carrera de gravel larga.